Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parado entre el zaguán y la cocina
y envuelto en un minuto sempiterno,
helado su perfil por el invierno...
Un tímido reloj se difumina.
Cansado se paró por la rutina
que daba darle vueltas a este Averno;
helado su perfil parose eterno
y eterno se hizo dios de cada esquina.
Callado fue mi padre tras mi abuela
-el caso es que el reloj en su camino
torció hasta convocarlo a un duermevela-.
Callada fue mi madre a su destino
-el caso es que el reloj se desconsuela
parado entre el zaguán y lo divino-.
y envuelto en un minuto sempiterno,
helado su perfil por el invierno...
Un tímido reloj se difumina.
Cansado se paró por la rutina
que daba darle vueltas a este Averno;
helado su perfil parose eterno
y eterno se hizo dios de cada esquina.
Callado fue mi padre tras mi abuela
-el caso es que el reloj en su camino
torció hasta convocarlo a un duermevela-.
Callada fue mi madre a su destino
-el caso es que el reloj se desconsuela
parado entre el zaguán y lo divino-.