El retorno

penabad57

Poeta veterano en el portal
Hoy no es igual
el paisaje de la memoria.

Ni tampoco el escenario frío y ausente.

Ya solo es la entrega hacia la luz
nuestro equinoccio.

Nadie sabe la edad del día,
en las vértebras del reloj
un mudo clown
viaja frágil
sin conocer la música.

Buscamos el ala protectora de la niña amable
mientras el silencio de un hogar se viste de cristal
y tubos de neón.

Únicamente la ciudad reconoce el paso lánguido
de la osamenta, la piel que mira al mar
sin ganas de saberse.

Ahora es el tiempo de las manos
y sus círculos de aire,
también lo es de la ausencia inconmovible,
de los espacios abatidos por la retama del ayer.

Nos pusimos un nombre como árbol,
estirpe o canción.

Y fue la esperanza el único germen
que cultivo las horas.

Hoy el signo ha crecido
como cruz fuerte y velluda,
su rabia estremece las raíces
igual que un soplo de huracán
o lascivia.

Desde el lugar en que la ventana descubre
las lágrimas del agua
pienso en la herida,
en lo impreciso que resulta
el tránsito de una ilusión
que ya cae,
cae.
 
Hoy no es igual
el paisaje de la memoria.

Ni tampoco el escenario frío y ausente.

Ya solo es la entrega hacia la luz
nuestro equinoccio.

Nadie sabe la edad del día,
en las vértebras del reloj
un mudo clown
viaja frágil
sin conocer la música.

Buscamos el ala protectora de la niña amable
mientras el silencio de un hogar se viste de cristal
y tubos de neón.

Únicamente la ciudad reconoce el paso lánguido
de la osamenta, la piel que mira al mar
sin ganas de saberse.

Ahora es el tiempo de las manos
y sus círculos de aire,
también lo es de la ausencia inconmovible,
de los espacios abatidos por la retama del ayer.

Nos pusimos un nombre como árbol,
estirpe o canción.

Y fue la esperanza el único germen
que cultivo las horas.

Hoy el signo ha crecido
como cruz fuerte y velluda,
su rabia estremece las raíces
igual que un soplo de huracán
o lascivia.

Desde el lugar en que la ventana descubre
las lágrimas del agua
pienso en la herida,
en lo impreciso que resulta
el tránsito de una ilusión
que ya cae,
cae.
Muy bueno tu poema.... Con mucha fuerza y trascendencia. Un saludo.
 
No es igual, el paisaje de la Memoria.
Pues todo se basa en los Recuerdos.
Hoy, a los muñecos con aliento de vida propio,
les dan cuerda, unas manos vigorosas, que hacen círculos.
Y les introducen dulces sueños, a través de sus oídos,


dibujando en sus mentes, espirales de círculos concéntricos.
 
Hoy no es igual
el paisaje de la memoria.

Ni tampoco el escenario frío y ausente.

Ya solo es la entrega hacia la luz
nuestro equinoccio.

Nadie sabe la edad del día,
en las vértebras del reloj
un mudo clown
viaja frágil
sin conocer la música.

Buscamos el ala protectora de la niña amable
mientras el silencio de un hogar se viste de cristal
y tubos de neón.

Únicamente la ciudad reconoce el paso lánguido
de la osamenta, la piel que mira al mar
sin ganas de saberse.

Ahora es el tiempo de las manos
y sus círculos de aire,
también lo es de la ausencia inconmovible,
de los espacios abatidos por la retama del ayer.

Nos pusimos un nombre como árbol,
estirpe o canción.

Y fue la esperanza el único germen
que cultivo las horas.

Hoy el signo ha crecido
como cruz fuerte y velluda,
su rabia estremece las raíces
igual que un soplo de huracán
o lascivia.

Desde el lugar en que la ventana descubre
las lágrimas del agua
pienso en la herida,
en lo impreciso que resulta
el tránsito de una ilusión
que ya cae,
cae.
El paisaje de la memoria nunca es igual. Me gusta el poema en sí, en su totalidad, las metáforas siempre acompañan tus letras. Trato en lo posible de no analizar tanto como lo hacía antes porque me enredo yo misma, voy aprendiendo constantemente de su poesía. Un gusto . Un abrazo
 

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