danie
solo un pensamiento...
Seco y adusto es el heno y la amelga,
cosecha infecunda en el labrantío
por la plaga de la paludismo agrio,
sucumbiendo el cuerpo calado por la ballesta.
Noble hidalgo de la pocilga,
rey del desconsuelo proclamado
emitiendo la última palabra que se palidece
en las lanzas de los romanos.
Pueril y huero por ser el mejor,
el creerse ser el dios de los insipientes,
sin percatar que sus urbanidades
son rancias yerbas del ídolo pagano.
Así transita el desdichado mirando a la cruz
con la vista del traidor que empaño el albor de la luna,
sin detenerse a recapacitar en el albur
codiciando el azogue y la plata con las saberes en ayunas;
ambición y dolor en su linaje y casta alcurnia
buscando la llave del cielo que se le perdió
y la postrema posición del trono que se esfumo.
Ambición embarazada por el falo caritativo,
avidez de la emperatriz pitonisa que lo enamoro con brío,
deslumbrando las trascendencias del rey errante,
acatando su designio por su menesterosa aura,
fruta podrida vertida sobre el errático y su hipogeo
Ingrata es la vida del infiel que no encuentra la plegaria,
basándose en culturas escépticas de un dios
que mira del otro lado del alambrado.
Triste los pesares del alfarero,
tantos cáliz que esculpió
sin conocer las ansias del perdón.