El río cambió de nombre

Avelino

Poeta veterano/a en el portal
EL RÍO CAMBIÓ DE NOMBRE


Un estruendo de improviso

estremece las montañas,

se prolonga por el valle

tremolante y misterioso.

Los forasteros se asustan,

se quedan tensos, callados,

mientras los Huarpes de allí

siguen tranquilos, serenos

como si nada ocurriera.

Tuni an dice uno de ellos,

Tuni an repiten otros.

Tuni an; almas caen,

les traduce el lenguaraz

y señala la silueta

del gigantesco volcán.

Los Huarpes creen que el ruido;

estertor ahogado y denso

que ha inundado todo el valle,

son las almas de los muertos

que caen por el volcán.

Y todos, cerca de río,

cuando estalla aquel estruendo

lo explican de esa manera:

tuni an, tuni an; almas caen.

El volcán se está apagando,

el hielo lo ha adormecido

y ese ruido impresionante

son sus últimos quejidos,

bramidos de despedida

del gigante que agoniza.

El río Malon Putú,

que baja de las montañas,

es vecino desde siglos

del volcán Tupungatito.

Ya no es más río Amarillo,

antiguo Malon Putú.

Hoy su nombre es Tunuyán.

Las aguas que ahora riegan

viñedos y manzanares

se estremecieron entonces

con un retumbar de almas

cayendo por el volcán,

eran tuni y eran an,

tuni an, tuni y an.

Es tan larga la edad de un río

que hasta puede mudar de nombre.

Por su tono sulfuroso

y los ocres que refleja,

se llamó Malon Putú,

es decir; río Amarillo.

Y por la unión de dos palabras

que un misterio en la montaña

pretendían explicar;

el tuni an de los Huarpes

se convirtió en Tunuyán.
 
EL RÍO CAMBIÓ DE NOMBRE


Un estruendo de improviso
estremece las montañas,
se prolonga por el valle
tremolante y misterioso.
Los forasteros se asustan,
se quedan tensos, callados,
mientras los Huarpes de allí
siguen tranquilos, serenos
como si nada ocurriera.


Tuni an dice uno de ellos,
Tuni an repiten otros.
Tuni an; almas caen,
les traduce el lenguaraz
y señala la silueta
del gigantesco volcán.


Los Huarpes creen que el ruido;
estertor ahogado y denso
que ha inundado todo el valle,
son las almas de los muertos
que caen por el volcán.

Y todos, cerca de río,
cuando estalla aquel estruendo
lo explican de esa manera:
tuni an, tuni an; almas caen.


El volcán se está apagando,
el hielo lo ha adormecido
y ese ruido impresionante
son sus últimos quejidos,
bramidos de despedida
del gigante que agoniza.

El río Malon Putú,
que baja de las montañas,
es vecino desde siglos
del volcán Tupungatito.


Ya no es más río Amarillo,
antiguo Malon Putú.


Hoy su nombre es Tunuyán.
Las aguas que ahora riegan
viñedos y manzanares
se estremecieron entonces
con un retumbar de almas
cayendo por el volcán,
eran tuni y eran an,
tuni an, tuni y an.


Es tan larga la edad de un río
que hasta puede mudar de nombre.
Por su tono sulfuroso
y los ocres que refleja,
se llamó Malon Putú,
es decir; río Amarillo.


Y por la unión de dos palabras
que un misterio en la montaña
pretendían explicar;
el tuni an de los Huarpes
se convirtió en Tunuyán.

Precioso este poema, que revela el origen del Río Tunuyan, estimado Avelino,
no has perdido la mano de poeta, ni tampoco el amor por nuestra tierra,
gracias por compartir tu inspiración,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Si Eduardo. esta historia es poco conocida y me tomé el atrevimiento de ver si se podía contar poéticamente. Gracias por tu comentario.
 
Nos cuentas una parte de la historia de tu país en forma de versos de una manera muy magistral. Sin perder la esencia poética. Un placer pasar a leer y dejar mis cordiales saludos.

GRACIAS JOBLAM POR TU GENEROSO COMENTARIO. HASTA PRONTO.
 

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