Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Bajando la vereda,
otra vez nos lleva,
por el rio que canta.
Espuma blanca eleva,
frenética se entrega,
memorias compactas.
Lagrimas anegan,
dramas se agregan,
cada arrollo le manda.
Erosiona la piedra,
el nombre y una fecha,
almas se unen y marchan.
Atrapa su presa,
insegura indiscreta,
cauce nunca descansa.
Amores confiesan,
suspiros de tristeza,
el rio de la añoranza.
Por la calle empedrada,
frente de la cascada,
ocupan una banca.
Caballero y una Dama,
algo ellos murmuraban,
la escena nunca cambia.
Una persona miraba,
algo fijo en el agua,
ajeno a la distancia.
Cabellera de plata,
las aguas no matan,
es nuestra nostalgia…
otra vez nos lleva,
por el rio que canta.
Espuma blanca eleva,
frenética se entrega,
memorias compactas.
Lagrimas anegan,
dramas se agregan,
cada arrollo le manda.
Erosiona la piedra,
el nombre y una fecha,
almas se unen y marchan.
Atrapa su presa,
insegura indiscreta,
cauce nunca descansa.
Amores confiesan,
suspiros de tristeza,
el rio de la añoranza.
Por la calle empedrada,
frente de la cascada,
ocupan una banca.
Caballero y una Dama,
algo ellos murmuraban,
la escena nunca cambia.
Una persona miraba,
algo fijo en el agua,
ajeno a la distancia.
Cabellera de plata,
las aguas no matan,
es nuestra nostalgia…