tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El ritmo de los espacios de mi mente, junto a las imágenes de la respiración manifiesta, componen arrecifes abstractos que se modifican a través del dolor real e inmediato que dispara el afuera. Prácticamente me siento a esperar cada movimiento porque sé que desde allí accederán mis ideas esquizoides al abismado proceso de creación intemperante. La disolución de las sustancias ópticas apagará su luz desde el prepucio cobertor. Tal vez, solo tal vez, presumo sea el momento de olvidar toda regla. Para disfrutar de aquella asimetricidad de las imágenes lacustres en el borrascoso valle del prisma. Allí en los estrechos pasillos de la anexión primaria del vínculo lineal entre lo real y lo irreal. En si lo que veo y lo que imagino. Sobre el intervalo que somete a la velocidad del tiempo de los pensamientos irrigados al espacio de un todo imaginario. Lanzado a un universo personal paralelo que condense sofisticación fantástica, donde el insentido común intensifique la practicidad virtual manifiesta. Es precisamente el instante de donde extraigo la creación que en definitiva no sé realmente de donde viene.