El rugoso tacto del olvido

Marla

Poeta fiel al portal
Un tren-oruga llegaba puntual a lamer su memoria.
-réquiem de hojas muertas peinando cada tarde la alfombra
del temblor-

El tren mordía el silencio.
Ella mordía a los cuervos de su infancia.
Palpaba dulcemente el rugoso tacto
del olvido.

Hizo suyo el lenguaje insondable de los pozos.
Guardaba en un arcón secreto las lágrimas
del cielo.

El fósforo cubrió su corazón noctívago.
No fue fácil arrancarse el adiós del pecho,
mirar al norte con el sur tatuado
en las mejillas.
Descubrió que sus dedos incendiaban los bosques
de la noche,
que el olvido es un pájaro errante
que rara vez anida en nuestra sangre.

 
Un tren-oruga llegaba puntual a lamer su memoria.
-réquiem de hojas muertas peinando cada tarde la alfombra
del temblor-

El tren mordía el silencio.
Ella mordía a los cuervos de su infancia.
Palpaba dulcemente el rugoso tacto
del olvido.

Hizo suyo el lenguaje insondable de los pozos.
Guardaba en un arcón secreto las lágrimas
del cielo.

El fósforo cubrió su corazón noctívago.
No fue fácil arrancarse el adiós del pecho,
mirar al norte con el sur tatuado
en las mejillas.
Descubrió que sus dedos incendiaban los bosques
de la noche,
que el olvido es un pájaro errante
que rara vez anida en nuestra sangre.
Sensaciones donde el olvido se sorbe en una
amargura de transitos. felicidades una gran obra
que hace un recorrido de sequedad derramada.
felicidades. luzyabsenta
 
Triste ...y precioso poema. Me encantó, Rosa. Un abrazo, querida amiga.
 
Un tren-oruga llegaba puntual a lamer su memoria.
-réquiem de hojas muertas peinando cada tarde la alfombra
del temblor-

El tren mordía el silencio.
Ella mordía a los cuervos de su infancia.
Palpaba dulcemente el rugoso tacto
del olvido.

Hizo suyo el lenguaje insondable de los pozos.
Guardaba en un arcón secreto las lágrimas
del cielo.

El fósforo cubrió su corazón noctívago.
No fue fácil arrancarse el adiós del pecho,
mirar al norte con el sur tatuado
en las mejillas.
Descubrió que sus dedos incendiaban los bosques
de la noche,
que el olvido es un pájaro errante
que rara vez anida en nuestra sangre.


Qué delicia de imágenes Marla, qué delicia....

Aplausos!!
 
Me ha encantado el poema, querida amiga, que habla de una metamorfosis, de aquello que está mas alla de sus limites naturales, y el cierre tan profundo, ese pájaro errante del olvido que rara vez anida en nuestra sangre. Recibe mis abrazos sinceros y felicitaciones, Rosa.
 

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