Lírico.
Exp..
El sabio
Despacho tenuemente iluminado
por el insomne flexo. Al escritorio
está el viejo que todo lo ha estudiado
y ahora sueña un final satisfactorio.
Los blancos anaqueles están llenos
de clásicos que el tiempo no ha podido
borrar con el olvido. Libros buenos
que han hecho de este sabio un elegido.
Magnánimo talante, en la paciencia
responde humildemente las preguntas
del entrevistador, con la prudencia
que da saber todas las ciencias juntas.
Él sabe que este mundo se despide
como si no importara la gastada
ansia que tiene el hombre. Y se decide
a abandonar la luz hacia la nada.
Recuerda últimamente aquellos días
de juventud en llamas por la arena
de una isla. Recuerda melodías
y danzas y ebriedades; luna llena.
Apenas una sombra del deseo
contempla otro segundo en su memoria,
y cuando ha terminado este sondeo
del pasado, termina ya su historia.
Como una turbia orilla ve la muerte
a la que se aproxima. Un sordo viento
tan frío que es de fuego, lo convierte
en noche donde brilla un pensamiento.
Despacho tenuemente iluminado
por el insomne flexo. Al escritorio
está el viejo que todo lo ha estudiado
y ahora sueña un final satisfactorio.
Los blancos anaqueles están llenos
de clásicos que el tiempo no ha podido
borrar con el olvido. Libros buenos
que han hecho de este sabio un elegido.
Magnánimo talante, en la paciencia
responde humildemente las preguntas
del entrevistador, con la prudencia
que da saber todas las ciencias juntas.
Él sabe que este mundo se despide
como si no importara la gastada
ansia que tiene el hombre. Y se decide
a abandonar la luz hacia la nada.
Recuerda últimamente aquellos días
de juventud en llamas por la arena
de una isla. Recuerda melodías
y danzas y ebriedades; luna llena.
Apenas una sombra del deseo
contempla otro segundo en su memoria,
y cuando ha terminado este sondeo
del pasado, termina ya su historia.
Como una turbia orilla ve la muerte
a la que se aproxima. Un sordo viento
tan frío que es de fuego, lo convierte
en noche donde brilla un pensamiento.
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