Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue mi ilusión y al verla en lontananza
al declinar la tarde, sin anhelo
quedeme solo a la merced del cielo
hundido, absorto, en la mayor templanza.
Con estupor me vi sin la esperanza,
esa que brota al margen del consuelo
falto de fe, con el mayor recelo,
con cerrazón e inmerso en la añoranza.
Aunque su adiós mi confusión socave
intentaré con la mayor cordura
pensar con calma y reflotar la nave
con el saber que mi razón procura
y si el destino adverso me saliera
degustaré el sabor de la quimera.
al declinar la tarde, sin anhelo
quedeme solo a la merced del cielo
hundido, absorto, en la mayor templanza.
Con estupor me vi sin la esperanza,
esa que brota al margen del consuelo
falto de fe, con el mayor recelo,
con cerrazón e inmerso en la añoranza.
Aunque su adiós mi confusión socave
intentaré con la mayor cordura
pensar con calma y reflotar la nave
con el saber que mi razón procura
y si el destino adverso me saliera
degustaré el sabor de la quimera.