Hola DaniMar. Un gran honor hayas pasado por uno de mis sonetos.
Sería interesante para mí, la información concreta, acerca de tu crítica en mi poema EL SABOR DEL DURAZNO.
Uno cada día aprende más y deseo corregir mis posibles fallas.
Me la he pasado 20 años de mi vida dando clases de Literatura en las Universidades Libertador y Simón Rodríguez. Y siempre creí entender a plenitud lo que era un soneto endecasílabo y uno alejandrino.
Mi PostGrado es en Literatura Hispanoamericana, pero hice mención especial en Eglogas y Sonetos. Claro, que uno NUNCA llega a saberlo todo.
Saludos amigo y te agradezco tus orientaciones.
Con todo respeto por tus títulos y trayectoria, que yo no poseo por ser un simple autodidacta, contesto tu mensaje con el fin de aclarar tus dudas y aclarar algunos conceptos.
Sabemos que el Alejandrino es el verso de catorce sílabas métricas compuesto de dos hemistiquios de siete sílabas con acento en la sexta y decimotercera sílaba, si hablamos del alejandrino clásico, ya que acepta otro tipo de acentuaciones siempre y cuando se respete la
cesura o pausa entre los dos hemistiquios heptasílabos. Esta cesura o pausa funciona como la pausa a final de verso,
no admitiendo la sinalefa y hace equivalentes los finales agudos, llanos y esdrújulos según las reglas métricas del español.
El verso alejandrino no acepta la licencia poética denominada sinalefa entre sus dos hemistiquios. Por ende, cada uno de los hemistiquios respeta la preceptiva que corresponde a la acentuación versal, a saber:
hemistiquio terminado en palabra aguda: suma una sílaba;
hemistiquio terminado en palabra grave o llana: cuenta todas las sílabas correspondientes al verso;
hemistiquio terminado en palabra esdrújula: resta una sílaba.
Sílaba métrica es la utilizada en poesía. Difiere de la sílaba gramatical, porque acepta licencias poéticas como sinalefa, el hiato, la diéresis y la sinéresis.
De acuerdo a lo expuesto, tu poema presenta fallas en los versos 8, 12 y 13, además de presentar falla de rima consonante en el verso 13.
Abajo transcribo tu poema, señalando en negrita los versos observados.
Un abrazo.
Dany.
Saboreando un durazno maduro y muy jugoso,
recordé que tu beso me esperaba sonriente,
la imagen de mi lengua fue lasciva e indecente
en tus labios sensuales, durazno bien sabroso.
Van de la boca al cuello chorretes de sabor
bajando locamente, por camino central
es un cielo el durazno y se vuelve infernal,
lo saboreo, me moja y produce calor.
No se puede evitar mojarse, está previsto
si se muerde un durazno tan lleno de dulzura
y al dulce del durazno yo nunca me resisto.
Y ese chorro que escapa alocado, es la locura
del sabor apresado en su concha, lo exquisito
durazno que emociona
naturaleza pura.