Kin mejia ospina
Poeta adicto al portal
El santo cachón .
Cuenta la mala lengua en estos lares,
vivía señorita muy puttana,
que ponía de forma muy liviana,
cachos a su marido en sus andares.
Y tanto que rodaron los hablares,
que fingió ocupación muy de mañana,
quería así pillarla tan ufana
en plena acción con otros ejemplares.
Así vio desfilar sin dar un brinco,
como fueron pasando y más de cinco,
sin contar los que estaban al acecho.
Por poco se desmaya el desgraciado,
el que nunca pensó que fuera armado,
con cuernos que nacieron en su lecho.
kin mejia ospina
Cuenta la mala lengua en estos lares,
vivía señorita muy puttana,
que ponía de forma muy liviana,
cachos a su marido en sus andares.
Y tanto que rodaron los hablares,
que fingió ocupación muy de mañana,
quería así pillarla tan ufana
en plena acción con otros ejemplares.
Así vio desfilar sin dar un brinco,
como fueron pasando y más de cinco,
sin contar los que estaban al acecho.
Por poco se desmaya el desgraciado,
el que nunca pensó que fuera armado,
con cuernos que nacieron en su lecho.
kin mejia ospina