Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
SILVA
Andando por la playa
un día de verano,
mi lamento dejé fortificado
en ese viejo faro
que alumbra sólo ausencias.
En aquellas almenas sin castillo,
cosí a un sueño el alma
mientras la brisa suave
vadeaba silencio. Eché el pestillo,
enmudecí la aldaba,
y me aparté del miedo
obviando los sargazos del techado.
Había anochecido.
Despertaron las sombras.
Y al mirar de mis huellas el trazado,
apenas recordando ya su brillo,
no encontré los senderos,
¡estaba en otra orilla!
Observé cicatrices de un rastrillo,
la punta de mis dedos
circundaban el suelo
irrigando la arena cual tornado.
¿Mi corazón dormía?
¡Raptaron todo pálpito sin lucha!
o acaso...¡no!... quizás,
los pasos se adentraron
al mar que me llamaba...
El eco que encerré en la caracola
¡llora meseta! Antípoda feroz
sentir el cuerpo vivo
meciendo mis recuerdos. Sólo escucha
ya este gélido pecho,
alejarse el rumor de mi aureola
y la luna se queda
resguardando, el secreto de mi voz.
&
SONETO CON ACRÓSTICO
Mi lamento dejé fortificado
en aquellas almenas sin castillo.
Vadeaba silencio. Eché el pestillo,
obviando los sargazos del techado
y al mirar de mis huellas el trazado,
apenas recordando ya su brillo,
observé cicatrices de un rastrillo
irrigando la arena cual tornado.
¡Raptaron todo pálpito sin lucha!
El eco que encerré en la caracola
¡llora meseta! Antípoda feroz
meciendo mis recuerdos. Sólo escucha
alejarse el rumor de mi aureola
resguardando, el secreto de mi voz.
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