R i g o
Poeta reconocido.
El secreto es
Mirar los amaneceres desde la ventana.
El secreto es
Beber demasiado, siempre demasiado, alcohol.
El secreto es
Fumar en exceso, mirando el día pasar.
El secreto es
Buscar estar solo, y salir a caminar la ciudad.
El secreto es
Encender el televisor, abrir los diarios, salir a la calle
Y no poder evitar el arribo de las lágrimas.
El secreto es
Detenerse un ratito, a mitad del camino y mirar
Que no hay camino, ni zapatos, ni cabeza, nada.
El secreto es
Sonreir sin querer, recoger hojas secas de vida,
Saludar a los perros, dejar de tener amigos, dejar.
El secreto es
Saltar en los charcos, usar botas, enfermarse siempre
De todo, por todo, de corazón y de agua y de otoño y de arena.
El secreto es
Conocer a la muerte, saludarla de beso y escupirla a veces,
El secreto es
Quedarse sin palabras, sin amor, sin zapatos, sin dinero.
El secreto es
Ser alérgico a los gatos y al trabajo, al calor, y a todo compromiso.
El secreto es
comer nieve de limón y alegrarse por Jesús, por Agustin, por Federico
por Pablo, por Jaime, por Marina, por Cesár, alegrarse por ellos,
por los cómplices que de cuando en cuando, te hablan al oído.
El secreto es
Beber a tus horas, sentarse en una banca del jardín, mirar a los pájaros,
Pensar en la terrible guerra, o en los calzones de la prima, el secreto es
Barrer el patio tú patio- afanosamente, con una escoba vieja.
El secreto es
Olvidarse de la luna, lamerle los huevos a Satán y pensar siempre
En el triste, triste, dios, tan solo, en ese lugar helado que es el olvido.
¡mentira, mentira!
El secreto está en tus ojos, en la lluvia insistente que hay en ellos,
y en ese perro gordo que ahora mismo duerme melancólico,
soñando con enormes huesos inalcanzables,
que bucea en lo hondo de tu pupila,
el secreto titila en el chisguete de gato que se refleja en tu iris cuando sonríes,
el secreto, el secreto está en tus ojos.
Mirar los amaneceres desde la ventana.
El secreto es
Beber demasiado, siempre demasiado, alcohol.
El secreto es
Fumar en exceso, mirando el día pasar.
El secreto es
Buscar estar solo, y salir a caminar la ciudad.
El secreto es
Encender el televisor, abrir los diarios, salir a la calle
Y no poder evitar el arribo de las lágrimas.
El secreto es
Detenerse un ratito, a mitad del camino y mirar
Que no hay camino, ni zapatos, ni cabeza, nada.
El secreto es
Sonreir sin querer, recoger hojas secas de vida,
Saludar a los perros, dejar de tener amigos, dejar.
El secreto es
Saltar en los charcos, usar botas, enfermarse siempre
De todo, por todo, de corazón y de agua y de otoño y de arena.
El secreto es
Conocer a la muerte, saludarla de beso y escupirla a veces,
El secreto es
Quedarse sin palabras, sin amor, sin zapatos, sin dinero.
El secreto es
Ser alérgico a los gatos y al trabajo, al calor, y a todo compromiso.
El secreto es
comer nieve de limón y alegrarse por Jesús, por Agustin, por Federico
por Pablo, por Jaime, por Marina, por Cesár, alegrarse por ellos,
por los cómplices que de cuando en cuando, te hablan al oído.
El secreto es
Beber a tus horas, sentarse en una banca del jardín, mirar a los pájaros,
Pensar en la terrible guerra, o en los calzones de la prima, el secreto es
Barrer el patio tú patio- afanosamente, con una escoba vieja.
El secreto es
Olvidarse de la luna, lamerle los huevos a Satán y pensar siempre
En el triste, triste, dios, tan solo, en ese lugar helado que es el olvido.
¡mentira, mentira!
El secreto está en tus ojos, en la lluvia insistente que hay en ellos,
y en ese perro gordo que ahora mismo duerme melancólico,
soñando con enormes huesos inalcanzables,
que bucea en lo hondo de tu pupila,
el secreto titila en el chisguete de gato que se refleja en tu iris cuando sonríes,
el secreto, el secreto está en tus ojos.
:: El secreto se encuentra, en un par de buques imperiales que surcan los mares juntos.