Lírico.
Exp..
El sicario
Por tres sacos de arroz
y cuatro hermosos pollos,
me acerco a cualquier barrio
de la ciudad enorme;
encuentro a esa persona
que alguien quiere ver muerta;
le descerrajo un tiro
en la cabeza; rezo
treinta oraciones tristes
por todos mis pecados;
me reconcilio entero
con el dolor del mundo
y vuelvo hasta mi casa,
para que mi familia
no tenga que pasar
más hambre, de momento.
Cuando nuestra pobreza
vuelva asomar sus huesos,
ya volveré a ocuparme de otro encargo.
Por tres sacos de arroz
y cuatro hermosos pollos,
me acerco a cualquier barrio
de la ciudad enorme;
encuentro a esa persona
que alguien quiere ver muerta;
le descerrajo un tiro
en la cabeza; rezo
treinta oraciones tristes
por todos mis pecados;
me reconcilio entero
con el dolor del mundo
y vuelvo hasta mi casa,
para que mi familia
no tenga que pasar
más hambre, de momento.
Cuando nuestra pobreza
vuelva asomar sus huesos,
ya volveré a ocuparme de otro encargo.
Última edición: