El silbo de la Alondra
Era una tibia tarde de otoño,
y entre la fronda dorada del olmo,
se hallaba una alondra silbando
en la hora florida del ocaso.
El aire traía aromas penetrantes,
por oriente languidecía el día,
sombrío y triste quedaba el valle
y la alondra, entre el follaje dormía.
¡Qué triste se ha quedado la ribera,
muda y sola con sus ramajes,
hasta mañana, no cantará nadie!
Clama el alba su presencia en el valle,
y en la fronda dorada del olmo, el silbo
de la alondra, vuela por los árboles.
Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
13/10/2014
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:: Excelente poesía estimado Luis Prieto, tanto que esa tristeza se queda clavada en mi corazón, triste otoño y primaverales versos, es un placer disfrutar de tu maravilloso arte de versar, dorada es tu pluma.saludos cordiales para ti ; )