No logro darle forma a este silencio,
a este espacio vacío que me espanta,
a este sordo sonido de la muerte
que solo los cipreses reconocen.
¡Oh, silencio!, refugio del poeta,
que busca inspiración en lo más hondo
del alma que en sí misma reflexiona,
en la más absoluta soledad.
Tú te haces poderoso en el vencido
que su grito silencia bajo el yugo
del tirano opresor que lo domina.
Silencio que al amor haces sublime,
cuando sufre la ausencia del amado
y encuentra en lo profundo su razón.
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