Melementos
Poeta adicto al portal
Con un silencio ominoso... La verdad
me borró de la faz de su existencia,
anonadada por su falsa probidad
pienso es inicuo, no me lo merecía.
Antes de partir mi cuerpo profanó
quería sintiera su voracidad masculina
y para dar lo mejor de sí; se afanó,
esa imagen la enfoco en mi retina.
No se que pensar, ¡no quiero pensar!
es como el filo de una daga; ahonda
ante todo me tengo que compensar
y permanezco inerte con la herida.
No hay letanía de suspiro, ni lloro
y aunque el silencio es mortal
a la depresión la forjó como oro
para mi autoestima, él es trivial.
La pasividad me asusta más que la ira
acepto lo que la vida me ha destinado,
la limerencia se ahogó ya no respira
y mi espíritu se siente liberado.
me borró de la faz de su existencia,
anonadada por su falsa probidad
pienso es inicuo, no me lo merecía.
Antes de partir mi cuerpo profanó
quería sintiera su voracidad masculina
y para dar lo mejor de sí; se afanó,
esa imagen la enfoco en mi retina.
No se que pensar, ¡no quiero pensar!
es como el filo de una daga; ahonda
ante todo me tengo que compensar
y permanezco inerte con la herida.
No hay letanía de suspiro, ni lloro
y aunque el silencio es mortal
a la depresión la forjó como oro
para mi autoestima, él es trivial.
La pasividad me asusta más que la ira
acepto lo que la vida me ha destinado,
la limerencia se ahogó ya no respira
y mi espíritu se siente liberado.