Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
El Silencio entre nosotros dos
Compartimos la misma mirada,
y ahuyentamos otras que,
distraigan esta maravilla admirada:
Dos almas que se juntan desde lejos,
sólo para contemplar,
el silencio que hay entre ellos.
En tus ojos la serenidad veo,
contemplo todo un tiempo,
junto a una sonrisa que es estela
de sueños;
pero quieto y sumergido, me quedo…
¡Contemplando ese cielo!
Me observas, pero más temo,
a lo que piensas y no a lo que
tus ojos realmente demuestran.
Te dicen la de los ojos bellos,
y más que bellos;
más pienso..
En el silencio que hay entre nosotros,
ahí me sujeto quieto,
aparentando… no sufrir por amor…
Debe ser un pecado ser un cobarde,
pues la paz también debería ser pecadora,
pues se ha escondido, y no me ha dado
lo que realmente necesito.
Sus luces incandescentes reflejan su vida,
mientras la mía camina
en otras vías…
Dibujando siluetas y figuras,
larga vida a la osadía;
recreo una pintura,
y de nombre le pongo
el listón, que note en tu cintura.
Nubes de mi fantasía,
un mundo crearía…
Más imagina lo que pasaría
sí tú fueses parte de ésta vía.
Cada momento es una presea,
una pieza de oro, galardón que va en mi pecho;
pero se vuelve una aguja
y azulado me vuelvo,
pues entre tú y mi sombría partitura…
No hay más que silencio,
Silencio y agonía…
¡Mi agonía!
Pues es pecado no cometer osadías,
pero es un acto delictivo,
el quererte...
Sin conocerte.
Compartimos la misma mirada,
y ahuyentamos otras que,
distraigan esta maravilla admirada:
Dos almas que se juntan desde lejos,
sólo para contemplar,
el silencio que hay entre ellos.
En tus ojos la serenidad veo,
contemplo todo un tiempo,
junto a una sonrisa que es estela
de sueños;
pero quieto y sumergido, me quedo…
¡Contemplando ese cielo!
Me observas, pero más temo,
a lo que piensas y no a lo que
tus ojos realmente demuestran.
Te dicen la de los ojos bellos,
y más que bellos;
más pienso..
En el silencio que hay entre nosotros,
ahí me sujeto quieto,
aparentando… no sufrir por amor…
Debe ser un pecado ser un cobarde,
pues la paz también debería ser pecadora,
pues se ha escondido, y no me ha dado
lo que realmente necesito.
Sus luces incandescentes reflejan su vida,
mientras la mía camina
en otras vías…
Dibujando siluetas y figuras,
larga vida a la osadía;
recreo una pintura,
y de nombre le pongo
el listón, que note en tu cintura.
Nubes de mi fantasía,
un mundo crearía…
Más imagina lo que pasaría
sí tú fueses parte de ésta vía.
Cada momento es una presea,
una pieza de oro, galardón que va en mi pecho;
pero se vuelve una aguja
y azulado me vuelvo,
pues entre tú y mi sombría partitura…
No hay más que silencio,
Silencio y agonía…
¡Mi agonía!
Pues es pecado no cometer osadías,
pero es un acto delictivo,
el quererte...
Sin conocerte.
Vlad Kanon
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