Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
El silencio
El silencio... sin lugar a dudas el lenguaje más profundo. Cada minuto de silencio puede estar plagado de conversaciones en cada paso, de miles de súplicas, de reclamos, canciones, declaraciones y recuerdos nublados en las miradas; atiborrado de vocales abortadas en cada bocanada de aire de la lengua muda, que quisiera completar la adivinanza, buscar la solución, comprender un acto que escapa de verbalizaciones mamertas y repeticiones de textos eruditos.
Un silencio, un tiempo para quitarse el abrigo y brindarlo al que amamos y al que no, para comprar un juego obsoleto de agujas y un esfero con micropunta en su otro extremo para dibujar nada, para dibujarlo todo, una familia comiendo feliz en cualquier suburbio.
El silencio... sin lugar a dudas el lenguaje más profundo. Cada minuto de silencio puede estar plagado de conversaciones en cada paso, de miles de súplicas, de reclamos, canciones, declaraciones y recuerdos nublados en las miradas; atiborrado de vocales abortadas en cada bocanada de aire de la lengua muda, que quisiera completar la adivinanza, buscar la solución, comprender un acto que escapa de verbalizaciones mamertas y repeticiones de textos eruditos.
Un silencio, un tiempo para quitarse el abrigo y brindarlo al que amamos y al que no, para comprar un juego obsoleto de agujas y un esfero con micropunta en su otro extremo para dibujar nada, para dibujarlo todo, una familia comiendo feliz en cualquier suburbio.