Marina Bosco
Poeta recién llegado
Ajena al ruido del mundo
me detengo
ante la furia y las voces
no soy la misma
tras la escucha de este íntimo bing bang
asciende, traspasa, paraliza
me imposibilita para seguir escuchando al mundo
y sus noticias
siento la verticalidad de la poesía
su lentitud
su lenta llama
la escucha de mi voz
d e l e t r e a n d o
como un sordomudo gritando en la lejanía
las palabras, el goteo verbal,
atenta al parpadeo fugaz de un gesto
siento el vértigo que da la línea fronteriza
entre mi yo y el eco de los otros
(ajenos, distantes,
serviles ante la navaja del ruido y la rapidez)
propongo el retorno a la duda
a la lentitud del imbécil
a la sabiduría del idiota
al temor del distinto
propongo un lento regresar sobre nuestros pasos
a la quietud, a la contemplación,
a una mística plebeya y valiente
que nos permita crecer sin dioses ni doctrinas.
me detengo
ante la furia y las voces
no soy la misma
tras la escucha de este íntimo bing bang
asciende, traspasa, paraliza
me imposibilita para seguir escuchando al mundo
y sus noticias
siento la verticalidad de la poesía
su lentitud
su lenta llama
la escucha de mi voz
d e l e t r e a n d o
como un sordomudo gritando en la lejanía
las palabras, el goteo verbal,
atenta al parpadeo fugaz de un gesto
siento el vértigo que da la línea fronteriza
entre mi yo y el eco de los otros
(ajenos, distantes,
serviles ante la navaja del ruido y la rapidez)
propongo el retorno a la duda
a la lentitud del imbécil
a la sabiduría del idiota
al temor del distinto
propongo un lento regresar sobre nuestros pasos
a la quietud, a la contemplación,
a una mística plebeya y valiente
que nos permita crecer sin dioses ni doctrinas.