Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Huérfano de los besos de un amanecer de mayo
de los desiertos de un alquiler de maravillas,
las cicatrices se amotinan con desgano
y un viaje de Gulliver se estaciona en mis mejillas.
La frazada que cubre del polvo sus cabellos
es un rosal del jardín de las delicias,
que Fabricio y Amanda capturan al tiempo
que el sol se mete entre las cobijas.
El símbolo de escorpión es un despido
un cadáver que danza en el vientre de la luz,
un oso de peluche cuida los sueños junto a Cupido
entre los rizos de las risas que están al sur.
Afloja las velas, que la isla que ves es el destino
alista las maletas por si el amparo va contigo,
descorcha la vida
y acompáñala con buen vino.
Los cuentos de hadas casi nunca me desvelan,
las penas de los príncipes azules son razón de llorar
que Cenicienta se vista esta noche de princesa,
y que el carruaje nos lleve donde comienza el mar.
Tuve un carrusel, un vino tinto, un escorpión,
todos los símbolos del bien y del mal,
un monedero que coleccionaba monedas de oro
que cambié en las caderas que se dejan tentar.
El símbolo de escorpión guarda recuerdos
y un tesoro de tigres y leones
que corrieron al ruedo,
mi ruleta, mi ujier, mi hidalgo y mi juez
mi veintiocho de julio y el domingo de abril.
La niebla apenas aparece
y hay un resguardo que parece
que va a despertar cuando acabe la música.
de los desiertos de un alquiler de maravillas,
las cicatrices se amotinan con desgano
y un viaje de Gulliver se estaciona en mis mejillas.
La frazada que cubre del polvo sus cabellos
es un rosal del jardín de las delicias,
que Fabricio y Amanda capturan al tiempo
que el sol se mete entre las cobijas.
El símbolo de escorpión es un despido
un cadáver que danza en el vientre de la luz,
un oso de peluche cuida los sueños junto a Cupido
entre los rizos de las risas que están al sur.
Afloja las velas, que la isla que ves es el destino
alista las maletas por si el amparo va contigo,
descorcha la vida
y acompáñala con buen vino.
Los cuentos de hadas casi nunca me desvelan,
las penas de los príncipes azules son razón de llorar
que Cenicienta se vista esta noche de princesa,
y que el carruaje nos lleve donde comienza el mar.
Tuve un carrusel, un vino tinto, un escorpión,
todos los símbolos del bien y del mal,
un monedero que coleccionaba monedas de oro
que cambié en las caderas que se dejan tentar.
El símbolo de escorpión guarda recuerdos
y un tesoro de tigres y leones
que corrieron al ruedo,
mi ruleta, mi ujier, mi hidalgo y mi juez
mi veintiocho de julio y el domingo de abril.
La niebla apenas aparece
y hay un resguardo que parece
que va a despertar cuando acabe la música.
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