La toga nocturna de aquel ser espectral ríe en un aluvión de destellos lunares;quebrándose de raíz la razón que,apesadumbrada,claudica ante las puertas inmisericordes de la Muerte.Es entonces cuando la todopoderosa locura se adueña de la mente y los sentidos del malhadado mortal,dándole como única dádiva el éxtasis que en nube vaporosa se difumina,para no dejar más que el resto salpimentado de un río sanguíneo que se lleva a su paso deseos y pasiones que iluminan el santo camino hacia la apoteosis de un nuevo nacimiento.Tras éste nos espera la mano fría y efímera de un tiempo que,en un instante de sacudida celestial,se resquebraja de la Eternidad.Para iluminar,aunque sea en un fogonazo de obscuridad llameante,nuestras fantasías polimórficas;llenas a reventar de joyas depauperadas por la baba maligna del Demiurgo;el cual lame con gustoso paladar tal ajuar de belleza beatífica,antes de entregarlo en el pecho insomne de los Eternales serios y hieráticos en sombreado nimbo glorioso.