ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
El lugar de anido
Como el ave que decide establecerse
allí donde nada invita
en el rincón de las incomodidades,
o en la vastedad de las penurias
a contra-estación, lejos de esas primaveras
colmadas de pájaros y flores,
muchas veces descalza y sin abrigo
con la expectación de apenas un solcito amable
o con la ilusión de un equilibrio que añora
arribado desde un mañana venturoso,
muy pequeña o en su arisca desmesura
pero siempre linda y encendida o titilante
tiene por uso caprichoso
anidar y distraernos con su canto,
con frecuencia desconfiable, una esperanza…
Como el ave que decide establecerse
allí donde nada invita
en el rincón de las incomodidades,
o en la vastedad de las penurias
a contra-estación, lejos de esas primaveras
colmadas de pájaros y flores,
muchas veces descalza y sin abrigo
con la expectación de apenas un solcito amable
o con la ilusión de un equilibrio que añora
arribado desde un mañana venturoso,
muy pequeña o en su arisca desmesura
pero siempre linda y encendida o titilante
tiene por uso caprichoso
anidar y distraernos con su canto,
con frecuencia desconfiable, una esperanza…
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