Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL SOL AZUL
El soldado P. estaba en el puesto de vigilancia. Ese día le tocaba, otra vez más, guardia, y, personalmente, le era una tarea del todo insípida, porque para la vigilancia ni podía poner la televisión para ver un programa vía interestelar. Estaba de mal humor, la verdad; que te toque guardia el día de tu cumpleaños no agrada a nadie. Desde la ventana de aquel recinto, vio el despertar del día; se podía ver asomar a uno de los soles, con una profunda luz que desentonaba, porque era algo extremadamente contradictorio, fovista e insoportable como bello y espectacular al ver el albor anaranjado, como la Tierra, y la azulada esencia del sol primero, que se veía en aquel instante. A su lado estaban esas dos lunas, bastante alejadas de éstos, que ya se podían ver: una verde y, otra, amarilla; la primera tenía un cuerpo de Jade congelado, un completo mar de jade, y la segunda era de oropimente, u oro real, un tipo de sulfuro, que estaba muy cotizado, por lo que se planteaba plantar en un futuro una mina.
Por debajo del promontorio, pudo ver un inmenso centenar de árboles de colores rojos y negros. ¿Quién dijo que no había árboles rojos? Que vengan, esos científicos del S.XXI, a ver que existen seres vegetales rojos. Tenían ese componente rojo por el mismo que algunas flores, la Pulquérrima, por los altos componentes de hierro y carbón de ese planeta. El negro era por la misma razón, el carbón. Las plantas, por alguna razón extraña, asimilaban esos materiales para hacer la fotosíntesis.
El planeta tenía una esencia extraña y muy sanguínea. Por lo tanto, hay quienes no tienen dudas que ha influido en que sea un planeta con bastante agresividad, sobre todo, animal; nada que ver con que el ser humano haya cazado, eliminado y maltratado a miles de especies.
Entonces, vino el compañero a sustituirlo; lo reclamaban en la sala de reunión. Formaba la élite de los soldados del ejército hispano, concretamente de línea europea. Había sido de los primeros en venir allí, de sobrevivir, de haberse quejado a sus más altos cargos por la conducta de los soldados y de ser retirado, poco a poco, de las posiciones de alto mando, aunque era un veterano y éstos tenían ocupaciones altas. La guerra, más bien, el safari, en aquel planeta podía sugerir que se parecía a la Guerra de Marruecos con Abd der-Krim.
Pasó por la muralla, que estaba llena de alambres y un sistema eléctrico, que servía para disuadir a cualquiera, y se adentró, por la zona este, al edificio principal.
Durante las reparticiones y uniones territoriales de la Tierra, se había creado un conflicto, muy parecido al de la Guerra Fría, que había enfrentado a las principales naciones; entre las más problemáticas y más dudosa, estaba Iberia, un estado de recién creación en una serie de revoluciones globales del S.XXI que había establecido un sistema federal y autonómico, unión del sistema federal y, dentro de los estados, las autonomías, las cuales sólo tenían ciertos poderes administrativos, algunos económicos, pero no legislativos ya que las cortes se celebraban en el estado Federal. Este estado había sido uno países mediterráneo es adaptar el sistema escandinavo y de la socialdemocracia neoKeynista.
El principal problema era a quién apoyar: por una parte, como europeo, deseaba apoyar a países como Francia e Italia en aunar fuerza en torno a Europa, también, quería el sistema anglosajón de un estado global o el de los alemanes de una confederación en que repartirse planetas según los grupos culturales, con lo que se aunaría con la propia Hispanoamérica, que se acercaba cada vez más a una unificación y veía su espejo en la paternal Iberia, pero que tenía sus dudas, por buen botón que hizo éste mismo padre con su amada madre tierra.
Ante su neutralidad, tuvo un aumento considerable de influencias y de mejorar económicas, pero estaba claro que apoyar a Europa y a un estado Hispanoamericano, o iberoamericano, era imposible; sólo quedó una unión con la América Ibérica, y que siguiera Iberia, por otra parte, con una federación bilateral con Europa, al igual que en el Sacro Imperio Romano Germánico. Por tanto, se convirtió en un estado tapón entre Europa y la América latina. Los lazos entre Francia e Italia también tenían grandes estrechas influencias coloniales allí y consiguieron unir al resto de países no anglosajones al grupo, por la confederación cultural, que ganaba peso en Europa. Pronto, como toda naturaleza histórica, se bipolarizó el mundo: el Mundo Anglosajón, antiguo potencia, y los viejos Latinos y otros estados indoeuropeos.
Pero las potencias asiáticas entraron al poder, mientras la India se mostraba favorable a los estados anglosajones, China, que había tenido su propia revolución democrática favorecida desde Taiwán, y Japón entablaban una alianza junto con la recién unificada Corea. Esto enfrentaba también a Rusia. Un enemigo potencial. Por otro lado, los países árabes también empezaban a despertar, pero con dos posturas, que coincidían en toda África también, la que apostaba la unión África o la árabe (en Asia) y otra Musulmana. Por no hablar de Sudáfrica que apoyaba al bando anglosajón, o los países de influencia francesa, italiana o hispana, como Argel, Marruecos y el Sahara, Libia o casi todo el Magreb que tenía una triple incógnita : la Unión bereber o magrebí, la musulmana o la africana.
Ya no eran dos frentes sólo, eran cuatro, pero que, excepto los países árabes, apoyaban la confederación por parte de los latinos-europeos, aunque tuvieran entre ellos disputas como la de Rusia-Lejano Oriente. Además de las luchas internas, el nacionalismo unilateral, que no quería unificaciones, el nacionalismo panculturalista y los movimientos panreligiosos. Ese periodo fue oscuro: todo el final del S. XXI fue algo polémico. Pero salió victoriosa la confederación. De ésta, la repartición del planeta Sol Eterno, por alusión al Imperio Español, fue para la confederación hispana.
Allí estaba el Coronel General, Landero, que era de origen gallego y tenía un tono de voz que recordaba a un viejo dictador de mediados del s. XX que se había establecido en la no unificada España. Cuando entró, le vio con cara de Rottweiler. No le debía de gustar lo que le iba a decirle, y eso debía ser bueno para él; lo tenía manía, le odiaba y, también, en parte, lo envidiaba por su gran cerebro militar. Una vez le indicó una maniobra para un combate, la cual había realizado un tal Rojo Llunch, pero éste se desatendió y lo increpó por no obedecer sus órdenes: ir al mismo infierno, al Tártaro sin dudar.
El Coronel General tiene muchas calaveras en la espalda, pegadas a las cavernas, totalmente a oscuras, de su mente y su corazón. Cuando, esporádicamente, sangraba, era culpa de una acumulación, y tenía que excretar unas cuantas. Landero había tenido ciento una derrotas, en frente de una victoria, pero que sólo se le recordaba por esa victoria, pírrica, en la que un ejército extraterrestre, que superaba en número al nuestro y que era casi primitivo, fue derrotado con una maniobra de libro de ataque a distancia y huida para rematar con un ejercicio de tenaza a lo Aníbal Barca. Y, por ello, había llegado a ese puesto; era el Franco de la época, un hombre de las guerras de Marruecos. Aunque fiel a la Tierra, a Hispania (o España, o Iberia ya que estos términos le daban igual, ya que era mucho más ambiguo y algo más flexivo que los generales del s. XX reaccionarios, fascistas o totalitarios).
- Tenéis misión Dijo con un tono militar y en segunda persona que denotaba el alejamiento lingüístico-emocional con él. Hay que cazar a un bicho. Continuó, ahora, más personal. Como intentando contener su odio contra P. Es una especie de perro gigante que, creíamos, estaba extinguido y que es muy peligroso. Mira Ordenó, como militar que era; sin decir nada más que eso, le señaló una foto ilustrativa.
P. miró la foto. Sí, parecía un perro; pero no lo era, sino más bien era como un perro pantera rojo, o negro Según la zona, le explico Landero, que tenía dos mandíbulas y unas patas enormes con garras como garfios. Sus ojos eran de color verde, como la Luna terciaria, ya que en el planeta hay otra más, que en ese momento se escondía y era azul cielo. Su cuerpo podía pesar unos 300 kilos a poco y medir, de largo, unos 3 o 4 metros.
Había sido un animal cazado, cuando el planeta era un lugar donde todo ricachón que se lo permitiera venía por su amplia aventura en ese lugar, punto de los mayores y mejores cazadores, como de los idiotas más integrales, que morían al poco al no aguantar un clima tan cambiante. Porque la zona en la que estaba era la caliente, ya que en la fría había árboles de color verde donde las bajas temperaturas chocaban con el calor del norte-sur. Por alguna razón, el norte y el sur les llegaba la luz solar con más intensidad que en el centro, donde los casquetes de hielo se acumulaban, con un gran lago donde confluían todos los ríos del planeta, los cuales nacían en las zonas calientes.
Al descubrir al animal, se habían sorprendido. No porque no estuviera muerto, sino por su mortandad; cuando llegaron, aunque por su tamaño era un animal terrorífico ,al mirarlo, era, más bien , pacífico, pero tenía algo que les encantó a los cazadores furtivos, que no eran tan furtivos. Éstos animales producían una excelente carne, además de espectáculo, y una sustancia parecida al petróleo, por lo que se podría producir plásticos increíbles, pues el petróleo había sido dejado como combustible hace tiempo. Además, muchos animales habían sido extinguidos, o estaban a punto de serlo. Menos mal que no había llegado ni la industria ni la urbanización del planeta, de haber sido así, lo que le faltaba para que el planeta cayera en la miseria, siendo un planeta magnífico para los naturalistas como para los amantes de la naturaleza o de la belleza.
La patrulla encargada de esa caza se preparó para ello. Eran tres hombres, incluido P., y dos mujeres. De los hombres, el más, aparentemente, fuerte era Jorge Piedra, que era un musculado y estúpido mastodonte que no creía en los planes, además de Carlos, un tipo flojillo, tirillas y que siempre estaba a disposición de Jorge; entre las mujeres, estaban Carla, una feminista que nunca aceptaba ninguna idea o asunto que no fuera suya y menos una opinión masculina, e Irina, la más joven, jovial e inteligente que mejor le caía a Jorge. Aunque, a excepción de Irina, no le caía bien el grupo, iba por obligación. No era plato de gusto, eso seguro.
