Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo te encontré bajo el azul turquesa de la mañana
con nubes de plomo y seda que se revelaban de
pura nostalgia, te vi entre cortes hilvanando gases
de ozono, cuando el reloj marcó las tres de la tarde y
el mundo se colapsó por primera vez.
Ya han pasado muchos apocalipsis medianos y
pequeños, historias muy viejas que se ponen a
reposar en azoteas sin ecos ni dramas cuando el
jabón del común y corriente, se enreda entre
telarañas que parecen de hierro, salen de lodos
larvas que nunca fueron mariposas, que se
escondieron en fresas rotas, para saciar sus
ganas de polvo y venganzas.
Acuérdate del alcohol que se cayó
al pavimento y se hizo un estruendo
se hizo garras y un hoyo en medio del techo
¿Recuerdas el rompecabezas estrecho?
Navegando de hielos y almendras que se
quedaron vagando en el silencio.
Yo te puedo encontrar en recónditos secretos
en abreviaciones hechas en un círculo de guerra
yo te puedo hallar en el pasto, en el horizonte
color naranja del desierto, con un montón de
notas casi muertas, que se ponen enojadas al
candor de las seis, pero ya han pasado muchos
tiempos desde que la mujer de cabellos negros
dejo al híbrido parado en la puerta, cuando esa
mujer sin gracia y sin encanto, le quitó un
manojo de plumas a las alas.
He desbaratado tantos nudos de espasmos
aniquilados en aguas de lavanda, como en
aquellos días cuando las cucarachas se hacían
fragancias cuidando en las esquinas, así como
en aquellos lapsos de tiempo, donde el sol
que parece de Urano calculaba el modo
de atacar al citadino murmullo, tantos
nudos que he deshecho que los dedos
se encuentran sin las cadenas de oro y violetas
que me fueron designadas.
Agua y sal sirvieron con un ruido
del verano, para sacar las malas pasadas
yo te encuentro en un café sin azúcar
en una taza rota y sin asa, te podría
localizar en un zapato viejo, en una
corbata azul (como el viento que se pone
seco, como el viento que tiene unos ojos
negruzcos y densos).
Quién sabe si correrán lágrimas por tus
mejillas quebradas de calor, no sé si
yo me tropiezo, entre grietas terribles
y profundas y alguien me lanza un
sonido con más gigantes de metales.
Yo te encuentro en una canción antigua
en un cuento para dormir improvisado
en un beso que fue arrojado y cayó
en una bóveda nocturna.
Pero ya han pasado muchos huesos
calcinados, ya la reina negra se
luce apagada en breves encuentros
con los bailes de antaño, el mismo rey
se ha llevado las coronas falsas y les
ha puesto unas de plástico.
Excepto a ti, por que a ti te hallo en
el resonar de las banquetas, esas
donde pisas fuerte y donde firmas
con tus huellas cerebrales, cada
encanto desencantado en juegos de parques y artesanías.
A ti me es fácil no buscarte por que podría
perderme en los huecos que dejo aquella
vez el desamor de alguien que me reburujó
un poco -Sólo un poco los sueños-
Ya no tendría caso hablarte de muchas
alcantarillas donde se depositó una
orquídea dorada de versos.
A ti te en1cuentro en todos lados
en el fondo de una fuente afuera
de un edificio de gobierno, apostando al
sol lleno de fuego, por tanto yo te hallo
en las olas de ese mar...De ese mar que aún desconozco.
con nubes de plomo y seda que se revelaban de
pura nostalgia, te vi entre cortes hilvanando gases
de ozono, cuando el reloj marcó las tres de la tarde y
el mundo se colapsó por primera vez.
Ya han pasado muchos apocalipsis medianos y
pequeños, historias muy viejas que se ponen a
reposar en azoteas sin ecos ni dramas cuando el
jabón del común y corriente, se enreda entre
telarañas que parecen de hierro, salen de lodos
larvas que nunca fueron mariposas, que se
escondieron en fresas rotas, para saciar sus
ganas de polvo y venganzas.
Acuérdate del alcohol que se cayó
al pavimento y se hizo un estruendo
se hizo garras y un hoyo en medio del techo
¿Recuerdas el rompecabezas estrecho?
Navegando de hielos y almendras que se
quedaron vagando en el silencio.
Yo te puedo encontrar en recónditos secretos
en abreviaciones hechas en un círculo de guerra
yo te puedo hallar en el pasto, en el horizonte
color naranja del desierto, con un montón de
notas casi muertas, que se ponen enojadas al
candor de las seis, pero ya han pasado muchos
tiempos desde que la mujer de cabellos negros
dejo al híbrido parado en la puerta, cuando esa
mujer sin gracia y sin encanto, le quitó un
manojo de plumas a las alas.
He desbaratado tantos nudos de espasmos
aniquilados en aguas de lavanda, como en
aquellos días cuando las cucarachas se hacían
fragancias cuidando en las esquinas, así como
en aquellos lapsos de tiempo, donde el sol
que parece de Urano calculaba el modo
de atacar al citadino murmullo, tantos
nudos que he deshecho que los dedos
se encuentran sin las cadenas de oro y violetas
que me fueron designadas.
Agua y sal sirvieron con un ruido
del verano, para sacar las malas pasadas
yo te encuentro en un café sin azúcar
en una taza rota y sin asa, te podría
localizar en un zapato viejo, en una
corbata azul (como el viento que se pone
seco, como el viento que tiene unos ojos
negruzcos y densos).
Quién sabe si correrán lágrimas por tus
mejillas quebradas de calor, no sé si
yo me tropiezo, entre grietas terribles
y profundas y alguien me lanza un
sonido con más gigantes de metales.
Yo te encuentro en una canción antigua
en un cuento para dormir improvisado
en un beso que fue arrojado y cayó
en una bóveda nocturna.
Pero ya han pasado muchos huesos
calcinados, ya la reina negra se
luce apagada en breves encuentros
con los bailes de antaño, el mismo rey
se ha llevado las coronas falsas y les
ha puesto unas de plástico.
Excepto a ti, por que a ti te hallo en
el resonar de las banquetas, esas
donde pisas fuerte y donde firmas
con tus huellas cerebrales, cada
encanto desencantado en juegos de parques y artesanías.
A ti me es fácil no buscarte por que podría
perderme en los huecos que dejo aquella
vez el desamor de alguien que me reburujó
un poco -Sólo un poco los sueños-
Ya no tendría caso hablarte de muchas
alcantarillas donde se depositó una
orquídea dorada de versos.
A ti te en1cuentro en todos lados
en el fondo de una fuente afuera
de un edificio de gobierno, apostando al
sol lleno de fuego, por tanto yo te hallo
en las olas de ese mar...De ese mar que aún desconozco.