...
Ha llegado el verano, rojo, ardiente;
penetrando en el canto, verde, amable.
Y ha cambiado los tonos de los árboles,
y ha dejado las flores deplorables.
De sequedad la tierra se ha partido,
y los pájaros lucen apagados,
y nosotros los hombres nos volvemos
terrones, agrietados y sedientos.
Arde lejano y llega su locura,
y en envolvente abrazo nos reseca
con su lamer de lenguas amarillas.
¿Quien pudiese esconderse de tu enojo,
cuando tus ojos lanzan por por mirada
sus potentes y excelsas llamaradas?
german g
Ha llegado el verano, rojo, ardiente;
penetrando en el canto, verde, amable.
Y ha cambiado los tonos de los árboles,
y ha dejado las flores deplorables.
De sequedad la tierra se ha partido,
y los pájaros lucen apagados,
y nosotros los hombres nos volvemos
terrones, agrietados y sedientos.
Arde lejano y llega su locura,
y en envolvente abrazo nos reseca
con su lamer de lenguas amarillas.
¿Quien pudiese esconderse de tu enojo,
cuando tus ojos lanzan por por mirada
sus potentes y excelsas llamaradas?
german g