Blas de Carmelo
Poeta recién llegado
Se inicia la bella andanza,
resguardado su empeño;
inmerso en sala de danza,
torpe, menudo cual leño,
quiere ver cielo en la panza.
Recubre su cuerpo un velo,
paredes que bien amasa;
notará temblar sus dedos.
El murmullo no fracasa
si lo que suena es bien bello.
Alivia el miedo el susurro,
oigo un ritmo ecléctico;
celos y males escurro,
joven, pequeño y ético,
me libero, te escucho...
Cantos de bellas sirenas,
violines acompasados,
platillos, tambor de guerra;
música suena a mí lado.
Mientras mi joven conciencia
capta del sueño regalos.
Música, llena mi vida
de efímero embarazo;
vinilo que madre pida,
padre obediente con lazo.
Cumpla el afán de divina,
nazca con pan bajo brazo.
Hoy con guitarra en mano,
el miedo de mí se espanta;
redoblo tambores, canto
desde óvulo a la garganta.
resguardado su empeño;
inmerso en sala de danza,
torpe, menudo cual leño,
quiere ver cielo en la panza.
Recubre su cuerpo un velo,
paredes que bien amasa;
notará temblar sus dedos.
El murmullo no fracasa
si lo que suena es bien bello.
Alivia el miedo el susurro,
oigo un ritmo ecléctico;
celos y males escurro,
joven, pequeño y ético,
me libero, te escucho...
Cantos de bellas sirenas,
violines acompasados,
platillos, tambor de guerra;
música suena a mí lado.
Mientras mi joven conciencia
capta del sueño regalos.
Música, llena mi vida
de efímero embarazo;
vinilo que madre pida,
padre obediente con lazo.
Cumpla el afán de divina,
nazca con pan bajo brazo.
Hoy con guitarra en mano,
el miedo de mí se espanta;
redoblo tambores, canto
desde óvulo a la garganta.