Nada Vratovic
Poeta recién llegado
¿Debería cortarme los labios
y ponerlos en el interior de un sobre para ti?
Quizás algunos órganos
en un paquete bien cerrado:
el corazón de plumas de colibrí;
el hígado que se agita, tembloroso, al imaginar tu mano sobre él.
¿Qué más?
Las páginas apuñaladas por escritura automática
hija de demencias naturales
que otros buscan en los mapas de rutas entre las venas y la nariz.
Un frasco pequeño
que puedas atarte al cuello
y en cuyo interior revoloteen las perlas que gotean especialmente por ti;
esas son las únicas perlas puras,
ignora las demás,
que están surcadas de grietas o deformidades.
Te enviaré también mis pesadillas persas,
esas en las que flotan velos perfumados
de incienso y opio y saliva borracha.
¿Qué más?
Casi puedo ver tu expresión al abrir todos estos regalos
dispuestos bajo un abeto podrido y su estrella de cables pelados.
La decepción apesta incluso desde tan lejos.
y ponerlos en el interior de un sobre para ti?
Quizás algunos órganos
en un paquete bien cerrado:
el corazón de plumas de colibrí;
el hígado que se agita, tembloroso, al imaginar tu mano sobre él.
¿Qué más?
Las páginas apuñaladas por escritura automática
hija de demencias naturales
que otros buscan en los mapas de rutas entre las venas y la nariz.
Un frasco pequeño
que puedas atarte al cuello
y en cuyo interior revoloteen las perlas que gotean especialmente por ti;
esas son las únicas perlas puras,
ignora las demás,
que están surcadas de grietas o deformidades.
Te enviaré también mis pesadillas persas,
esas en las que flotan velos perfumados
de incienso y opio y saliva borracha.
¿Qué más?
Casi puedo ver tu expresión al abrir todos estos regalos
dispuestos bajo un abeto podrido y su estrella de cables pelados.
La decepción apesta incluso desde tan lejos.
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