claudiorbatisti
claudiorbatisti
Recuerdas que te dije en primavera
que los cipreses suben hasta el cielo;
no sabes que el arroyo moja el suelo
y las mieses se riegan en la era.
No aprendiste, de niña, que la pera
cae al terreno, tras un corto vuelo,
y que la mar encuentra su consuelo
entre rocas y arena en la ribera
Porque ahora te sientes sorprendida,
al padecer el yugo de la suerte,
y lloras tus pesares conmovida
No sabes que tendrás que saber verte
por siempre eternamente bendecida,
porque gestas el sueño de quererte.
que los cipreses suben hasta el cielo;
no sabes que el arroyo moja el suelo
y las mieses se riegan en la era.
No aprendiste, de niña, que la pera
cae al terreno, tras un corto vuelo,
y que la mar encuentra su consuelo
entre rocas y arena en la ribera
Porque ahora te sientes sorprendida,
al padecer el yugo de la suerte,
y lloras tus pesares conmovida
No sabes que tendrás que saber verte
por siempre eternamente bendecida,
porque gestas el sueño de quererte.