Lírico.
Exp..
El sueño del Meloncillo
El Meloncillo sueña con su meta
y nada lo distrae, no existe cosa
capaz de seducirlo, ni raposa
traidora ni tampoco vil gineta.
El Meloncillo está echándose un peta
sentado en el balcón; corta una rosa
y lee versos de Brines con gozosa
fruición de animal hecho poeta.
El Meloncillo observa, aguarda, escruta
cada rincón de umbría proyectada
por el fuego del tiempo en una gruta.
El Meloncillo escucha en la intrincada
maraña de las sombras, la absoluta
sombra sobre el espejo de la nada.
El Meloncillo sueña con su meta
y nada lo distrae, no existe cosa
capaz de seducirlo, ni raposa
traidora ni tampoco vil gineta.
El Meloncillo está echándose un peta
sentado en el balcón; corta una rosa
y lee versos de Brines con gozosa
fruición de animal hecho poeta.
El Meloncillo observa, aguarda, escruta
cada rincón de umbría proyectada
por el fuego del tiempo en una gruta.
El Meloncillo escucha en la intrincada
maraña de las sombras, la absoluta
sombra sobre el espejo de la nada.