Alex Courant
Poeta adicto al portal
Es el sueño que no llega.
No llega a caminar cuarenta leguas
montando en el lomo de un borrico.
Que no alcanza a cruzar el aire
con el pasaporte de la gaviota,
ni a pasar desapercibido,
vestido de piojo,
entre cabellos de la noche.
Es el sueño que no llega, no llega.
Tambaleándose para tocar la puerta,
golpeando como forajido la ventana
o trepando como hiedra al balcón.
Es el sueño burlón
que no sabe de horas, ni minutos,
y se ríe del tiempo,
jugando a las canicas
con las pupilas descascaradas.
Es el sueño que no llega.
No llega a beberse mis ojos
que a estas horas son tan tibios
como la leche,
tan dulces como el pan
o tan ciegos como un topo
y, en cambio,
termina por llorar, como un niño,
en brazos de su madre sombra.