Zillah
Poeta recién llegado
Mientras el sol se teñía de negro
ella sostenía su espada
en el cuello de Apolo.
Yo estaba en el cielo, con
mi espalda recostada en
nubes de alquitrán.
Era un cielo amargo, de
estrellas escondidas, de
Ángeles de juguete.
Un ejército silencioso
cayó en mis sueños,
como una violación deseada.
Me masturbaba, flotando
levemente en suaves fantasías,
sin pensar en nada en particular.
Los autos chocaban en la tierra
como galaxias. Era una sonata tediosa
de huesos rotos y gemidos idiotas.
ella sostenía su espada
en el cuello de Apolo.
Yo estaba en el cielo, con
mi espalda recostada en
nubes de alquitrán.
Era un cielo amargo, de
estrellas escondidas, de
Ángeles de juguete.
Un ejército silencioso
cayó en mis sueños,
como una violación deseada.
Me masturbaba, flotando
levemente en suaves fantasías,
sin pensar en nada en particular.
Los autos chocaban en la tierra
como galaxias. Era una sonata tediosa
de huesos rotos y gemidos idiotas.
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