El Tambor

Tema en 'Prosa: Generales' comenzado por Edouard, 17 de Julio de 2017. Respuestas: 1 | Visitas: 73

  1. Edouard

    Edouard Poeta fiel al portal

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    15 de Marzo de 2016
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    Con un encendido puro en la húmeda boca, y un vaso de ron añejo en la mano izquierda, nuestro obtuso personaje, de unas dimensiones diminutas, se acostaba siempre que de las rendijas de su lúgubre habitación asomaban los rayos áureos de la mañana. Por las noches se echaba al vicio del tabaco y la bebida. Mientras, sentado en un roído sofá, escuchaba las voces estridentes que, en su débil cerebro, husmeaban cual patológica enfermedad paranoide. Pero, una de aquellas veladas solitarias sonó el tambor. A las afueras de su cuarto. Ni se inmutó. El seguía con el monótono cuchicheo que, de su interior, habría de llevarlo al calabozo mugriento del manicomio. Apuró de fumar y beber. Y cuando ya la alborada presagiaba la luz natural de una nueva y rutinaria vida de estúpida galantería, escuchó de nuevo el nefasto tambor. Enfurecido, abrió la carcomida puerta. Y he ante él a un payaso. Todo engalanado con la ropa eterna del hazme reír. Le arrebató el vil instrumento. Y en un alarde de iracundia se lo hundió, hasta destrozarlo, en la cabeza de quien se había transfigurado de inmediato en su crónico médico de cabecera. Éste saltó sobre el insano enfermo, después de desasirse del tambor, y le pinchó en la yugular veneno líquido para matarlo.
     
    #1
    A homo-adictus le gusta esto.
  2. Edouard

    Edouard Poeta fiel al portal

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    homo-adictus, parece ser que a nuestro tarado personaje no le sentaba nada bien la fuma y el alcohol. Estaba henchido hasta el encéfalo de voces estentóreas. De una esquizofrenia galopante. Si a eso hay que añadir que se pasaba en vela todas las noches con tal deleznable costumbre, no es de extrañar que, cuando ya llegaba la aurora, se diese cuenta del sonido grave de un tambor a las afueras de su cuarto. Queriendo dormir a toda costa; para dejar evaporar en un vaho tenue el efecto bochornoso de su grave enfermedad, abrió y vio en un estado letárgico al eterno bufón. Que pronto se haría realidad en la figura de un mata sanos que atentaría contra su deleznable vida. Eso sí. Después de estampar el odioso instrumento de percusión en la cabeza de quien creía ser un payaso. Atentamente Edouard.
     
    #2

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