BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras, tejo sobre el tapiz
de mis desdichas, un deseo
mayor, un ascenso de raíces
que permita al alba demorarse
junto a este cuerpo alicaído.
Y, asombrado, veo al cuerpo,
caído y desnortado, sentarse
sobre mí. Lúgubres horas,
matices por elaborar, sombras
desdeñosas, que practican
una íntima voracidad. Fuegos
fatuos, relumbres sin sonido,
atmósferas detenidas en un piso
de las afueras. Golpes en las ventanas,
cristales sajados, fechas de aniversario
que nunca llegaron a cicatrizar.
Mientras, el sol desciende, y
son otras, las luces, que encierran
tu cuerpo al caminar.
©
de mis desdichas, un deseo
mayor, un ascenso de raíces
que permita al alba demorarse
junto a este cuerpo alicaído.
Y, asombrado, veo al cuerpo,
caído y desnortado, sentarse
sobre mí. Lúgubres horas,
matices por elaborar, sombras
desdeñosas, que practican
una íntima voracidad. Fuegos
fatuos, relumbres sin sonido,
atmósferas detenidas en un piso
de las afueras. Golpes en las ventanas,
cristales sajados, fechas de aniversario
que nunca llegaron a cicatrizar.
Mientras, el sol desciende, y
son otras, las luces, que encierran
tu cuerpo al caminar.
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