AgioNIMO
NEMO
Viejo de manos forjadas al vapuleo del martillo,
lijada por tablas, de aserrín el bigote teñido,
los guantes cubren menos que sus toscos dedos,
¿Sabrá tocar una flor? ¿Su boca hablará de amor?
¡Son sus manos quienes provocan tintineo!
De niño trabajaste a la vez que fumaste,
de cartón su vino, que sabe de paladares
gruesos, de frio en los huesos. “Su paga”,
el resto va a las manos de su dueña de casa.
(-Mi vieja, mi viejita)
De casco su boina, de gris el cabello,
de gris el chaleco, (no sabe de cuentos)
desteñido pantalón, allí suben las hijas,
que ven su corazón ¡Esfuerzo que amerita!
¡Habitan mil historias!, de ida al Arica.
En el hotel de pucón, ¡tus manos digitan!
¿Qué victorias habrían? ¡Si boxeo practica!
Por su madre regresó, amor que no olvida.
Y por tanto que fumó
esa enfermedad llegó,
mañana toca operación.
(Le quitaran la lengua)
No mucho la ocupó,
¡Tantas casas que muebló!
¡No toquen sus manos por favor
que con ellas de pan la mesa llena!
lijada por tablas, de aserrín el bigote teñido,
los guantes cubren menos que sus toscos dedos,
¿Sabrá tocar una flor? ¿Su boca hablará de amor?
¡Son sus manos quienes provocan tintineo!
De niño trabajaste a la vez que fumaste,
de cartón su vino, que sabe de paladares
gruesos, de frio en los huesos. “Su paga”,
el resto va a las manos de su dueña de casa.
(-Mi vieja, mi viejita)
De casco su boina, de gris el cabello,
de gris el chaleco, (no sabe de cuentos)
desteñido pantalón, allí suben las hijas,
que ven su corazón ¡Esfuerzo que amerita!
¡Habitan mil historias!, de ida al Arica.
En el hotel de pucón, ¡tus manos digitan!
¿Qué victorias habrían? ¡Si boxeo practica!
Por su madre regresó, amor que no olvida.
Y por tanto que fumó
esa enfermedad llegó,
mañana toca operación.
(Le quitaran la lengua)
No mucho la ocupó,
¡Tantas casas que muebló!
¡No toquen sus manos por favor
que con ellas de pan la mesa llena!