David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Hoy se cumple el aniversario del tercer grito del español, como diría el genial León Felipe. Fue el primer grito cuando, subido a un mástil de un barco, el español gritó “¡Tierra! ¡Tierra!” y el segundo cuando, saliendo con rocín flaco y adarga antigua de una aldea de la Mancha, gritaba el español “¡Justicia! ¡Justicia!”. Y hoy es el aniversario del tercer grito. León Felipe, que estuvo en el bullicio, dijo que el español gritó “¡Que viene el lobo!”. El español gritó muy alto, muy alto, para alertar a todo el rebaño, pero nadie lo oyó; y aquellos que cerraron sus oídos para no escuchar, se estuvieron durante toda su vida preguntando que por qué el español hablaba tan alto.
Hoy es día de recuerdos, de tertulias y de telediarios donde se vuelven a enfrentar “hunos” y otros. Están los que quieren olvidar, pero olvidar malsanamente: mirar hacia el futuro porque asusta el pasado. Luego, los que no quieren olvidar, pero no quieren olvidar por venganza y rencor. Y en la mitad, defendiendo la justa medida y el equilibrio, están quienes tienen ojos tanto para mirar hacia delante como hacia atrás, para condenar y para perdonar.
Por eso hoy en tertulias y debates convergen estas distintas tendencias. Y el español vuelve a hablar alto, incluso el que llegó a la vida años después de ese último grito.
Hoy es día de recuerdos, de tertulias y de telediarios donde se vuelven a enfrentar “hunos” y otros. Están los que quieren olvidar, pero olvidar malsanamente: mirar hacia el futuro porque asusta el pasado. Luego, los que no quieren olvidar, pero no quieren olvidar por venganza y rencor. Y en la mitad, defendiendo la justa medida y el equilibrio, están quienes tienen ojos tanto para mirar hacia delante como hacia atrás, para condenar y para perdonar.
Por eso hoy en tertulias y debates convergen estas distintas tendencias. Y el español vuelve a hablar alto, incluso el que llegó a la vida años después de ese último grito.
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