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El tiempo de la felicidad

penabad57

Poeta veterano en el portal
Desde el principio del principio.

Cuando apenas el esqueje se asoma a la luz
un árbol estalla en columpios de sonrisas,
el alba crece, los insectos devoran el néctar
que un Olimpo mostró,
nenúfares dorados
en los bolsillos que desconoces,
desconoces.

Y la saliva del mar en tu aliento,
un azul reverberando insomne
como un manto de guirnaldas
o la capa del ensueño que colorea de vida
cada minuto que eres.

¿Y el amor?

Ráfaga de misterio
en los acantilados de la aurora.

¡Y la levedad de las hojas!

El sueño de las estaciones ajardina
el minúsculo eje de tu sensibilidad,
flores e invierno, canícula
o murmullo de sol en las entrañas.

Una voz de siglos cubre tu piel,
te dirige sin que nombres el porqué
hacia la insolencia de los pájaros
y el ansia de vivir.

¡Qué dadiva el calor de los enjambres!
tu juventud entre las sombras de miles de bosques
que te abrigan para ser un numen, un lapso,
un espejo que transita por los vértices de la plenitud.

Toda vida es una apuesta
que al mostrarse deja de ser ilusión.

Tus horas fueron blancas,
tus pasos un silencio que a veces olvidas
al volver a la valentía, al fulgor impenetrable de los niños
que crecen siendo la atmósfera brillante
de un solsticio fósil que ya ni tú recuerdas.
 
Última edición:
Desde el principio del principio.

Cuando apenas el esqueje se asoma a la luz
un árbol estalla en columpios de sonrisas,
el alba crece, los insectos devoran el néctar
que un Olimpo mostró,
nenúfares dorados
en los bolsillos que desconoces,
desconoces.

Y la saliva del mar en tu aliento,
un azul reverberando insomne
como un manto de guirnaldas
o la capa del ensueño que colorea de vida
cada minuto que eres.

¿Y el amor?

Ráfaga de misterio
en los acantilados de la aurora.

¡Y la levedad de las hojas!

El sueño de las estaciones ajardina
el minúsculo eje de tu sensibilidad,
flores e invierno, canícula
o murmullo de sol en las entrañas.

Una voz de siglos cubre tu piel,
te dirige sin que nombres el porqué
hacia la insolencia de los pájaros
y el ansia de vivir.

¡Qué dadiva el calor de los enjambres!
tu juventud entre las sombras de miles de bosques
que te abrigan para ser un numen, un lapso,
un espejo que transita por los vértices de la plenitud.

Toda vida es una apuesta
que al mostrarse deja de ser ilusión.

Tus horas fueron blancas,
tus pasos un silencio que a veces olvidas
al volver a la valentía, al fulgor impenetrable de los niños
que crecen siendo la atmosfera brillante
de un solsticio fósil que ya ni tú recuerdas.
la felicidad lo es todo, dichosos aquellos que la tienen, los que no se conforman con poco, aunque eso no lo sea todo, un poema para reflexionar, por ahí te faltó un acento, te lo marqué en mi cita, grato leerte
 
Una voz de siglos cubre tu piel,
te dirige sin que nombres el porqué
hacia la insolencia de los pájaros
y el ansia de vivir.
Hermoso poema!!! La felicidad esa pequeña realidad y gran utopía por la que luchamos los seres humanos, pone una sonrisa en nuestra alma o mil cascadas en el corazón. ¡Profundos versos! Un placer disfrutar de su exquisita poesía, penabad57, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Hermoso poema!!! La felicidad esa pequeña realidad y gran utopía por la que luchamos los seres humanos, pone una sonrisa en nuestra alma o mil cascadas en el corazón. ¡Profundos versos! Un placer disfrutar de su exquisita poesía, penabad57, reciba la más cordial felicitación y saludo.
Agradezco la lectura y el generoso comentario. Un saludo cordial.
 
Desde el principio del principio.

Cuando apenas el esqueje se asoma a la luz
un árbol estalla en columpios de sonrisas,
el alba crece, los insectos devoran el néctar
que un Olimpo mostró,
nenúfares dorados
en los bolsillos que desconoces,
desconoces.

Y la saliva del mar en tu aliento,
un azul reverberando insomne
como un manto de guirnaldas
o la capa del ensueño que colorea de vida
cada minuto que eres.

¿Y el amor?

Ráfaga de misterio
en los acantilados de la aurora.

¡Y la levedad de las hojas!

El sueño de las estaciones ajardina
el minúsculo eje de tu sensibilidad,
flores e invierno, canícula
o murmullo de sol en las entrañas.

Una voz de siglos cubre tu piel,
te dirige sin que nombres el porqué
hacia la insolencia de los pájaros
y el ansia de vivir.

¡Qué dadiva el calor de los enjambres!
tu juventud entre las sombras de miles de bosques
que te abrigan para ser un numen, un lapso,
un espejo que transita por los vértices de la plenitud.

Toda vida es una apuesta
que al mostrarse deja de ser ilusión.

Tus horas fueron blancas,
tus pasos un silencio que a veces olvidas
al volver a la valentía, al fulgor impenetrable de los niños
que crecen siendo la atmósfera brillante
de un solsticio fósil que ya ni tú recuerdas.
Muy bello poema, un buen puñado de sugerentes imágenes y de sensibles y certeras metáforas, siempre vislumbro en tus versos amigo penabad un puntillo de surrealismo que no desentona nada y que a mí particularmente me agrada. Un abrazo. Paco.
 

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