BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no. Ya no es tiempo de
enamorarme. De meterme
en delicados vicios otoñales,
y sacar de entre las sábanas,
un cuerpo con el que calentarme.
De reparar el cayado, con el que
enaltecer mis doblegadas extremidades,
o de poseer rabia y corazón de acero,
ya no es tiempo de enamorarse.
Acaso algún mirlo blanco, pose sus
patitas enclenques sobre el banco
de la tarde. Pero no, no es tiempo
de apasionarse.
©
enamorarme. De meterme
en delicados vicios otoñales,
y sacar de entre las sábanas,
un cuerpo con el que calentarme.
De reparar el cayado, con el que
enaltecer mis doblegadas extremidades,
o de poseer rabia y corazón de acero,
ya no es tiempo de enamorarse.
Acaso algún mirlo blanco, pose sus
patitas enclenques sobre el banco
de la tarde. Pero no, no es tiempo
de apasionarse.
©