Ricardo Llamosas
Poeta recién llegado
Insólito se asemeja mundo quieto
en seno de tripa huraña
hosco irrumpiendo en sí
sin la muda del segundo infinito.
Y los eternos asedian, dicen,
rompen el pasado efímero
en su cuña de ancestrales estrepitosos
expandiendo la oscuridad.
El tiempo y sus boronas universales
ocupando devenir infatigable,
arrojándonos al entrometido destino
hacia su invisible muda.
El insoportable reloj también
en sus arenas esquilmadoras
donde acude la semana obcecada
a sumirnos en la vorágine celerosa.´
¡Hay de mí! siquiera brizna de época,
donde maquina el tiempo sucumbirme
mientras irradio humanidad aturdida
cuando desplazo edad llegada.
¡Y hay de vos planeta!
Te imagino en la nada absoluta,
sin los milenios hincándote entonces.
Luego llegarían los pétreos siderales,
abocados al irreversible futuro
barriendo todo hacia los páramos del cosmos.
en seno de tripa huraña
hosco irrumpiendo en sí
sin la muda del segundo infinito.
Y los eternos asedian, dicen,
rompen el pasado efímero
en su cuña de ancestrales estrepitosos
expandiendo la oscuridad.
El tiempo y sus boronas universales
ocupando devenir infatigable,
arrojándonos al entrometido destino
hacia su invisible muda.
El insoportable reloj también
en sus arenas esquilmadoras
donde acude la semana obcecada
a sumirnos en la vorágine celerosa.´
¡Hay de mí! siquiera brizna de época,
donde maquina el tiempo sucumbirme
mientras irradio humanidad aturdida
cuando desplazo edad llegada.
¡Y hay de vos planeta!
Te imagino en la nada absoluta,
sin los milenios hincándote entonces.
Luego llegarían los pétreos siderales,
abocados al irreversible futuro
barriendo todo hacia los páramos del cosmos.