Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
El tiempo
Para qué hablar del tiempo
si el tiempo ya habla en nosotros,
si fluye y vá deslizando
en nuestro cuerpo...
a su modo.
Y aún cuando sea relativo,
absoluto, mucho o poco,
marcado en horas fijas,
en días, meses o en años,
no podemos detenerlo
ni un segundo, aunque queramos.
Mas si por no dejar hablara
de tan viejo personaje,
yo diría del malaje,
que para mí existen dos,
el tiempo que nos refleja
de nuestra cara el espejo
y el tiempo que no miramos,
pero que llevamos dentro.
Y aunque son tan diferentes,
uno afuera y otro adentro,
los dos causan sentimientos:
de amor por el tiempo viejo,
y por el nuevo, dolor.
Para qué hablar del tiempo
si el tiempo ya habla en nosotros,
si fluye y vá deslizando
en nuestro cuerpo...
a su modo.
Y aún cuando sea relativo,
absoluto, mucho o poco,
marcado en horas fijas,
en días, meses o en años,
no podemos detenerlo
ni un segundo, aunque queramos.
Mas si por no dejar hablara
de tan viejo personaje,
yo diría del malaje,
que para mí existen dos,
el tiempo que nos refleja
de nuestra cara el espejo
y el tiempo que no miramos,
pero que llevamos dentro.
Y aunque son tan diferentes,
uno afuera y otro adentro,
los dos causan sentimientos:
de amor por el tiempo viejo,
y por el nuevo, dolor.
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