Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al tipo del espejo
le están sobrando cinco canas,
amaneció con cara de pendejo
recitando una vieja canción sin ganas.
Abre su boca y carga aliento
de que le pesan las altas horas,
una sonrisa sin respeto
y la esperanza de llorar a solas.
Entre ese tipo y yo tenemos parecido
que ninguno de los dos tiene buen humor,
me saca la lengua y susurra al oído
cosas que antes comían en mi comedor.
Ese cepillo de dientes parece mío,
ese pecho algo anciano no se ve bien,
voy a poner una nota a este desvarío
que me está poniendo loca la piel.
A ese tipo se le acumulan arrugas en la rodilla,
le faltan besos con sudor en la madrugada,
se le va la grasa hasta la costilla
y piensa en tanto, que nunca piensa en nada.
Tuvo suerte de que el agua no escaseara,
le han caído dos lágrimas en la nariz,
pidió al despertar que alguien lo amara
para saber de qué se trata eso de ser feliz.
le están sobrando cinco canas,
amaneció con cara de pendejo
recitando una vieja canción sin ganas.
Abre su boca y carga aliento
de que le pesan las altas horas,
una sonrisa sin respeto
y la esperanza de llorar a solas.
Entre ese tipo y yo tenemos parecido
que ninguno de los dos tiene buen humor,
me saca la lengua y susurra al oído
cosas que antes comían en mi comedor.
Ese cepillo de dientes parece mío,
ese pecho algo anciano no se ve bien,
voy a poner una nota a este desvarío
que me está poniendo loca la piel.
A ese tipo se le acumulan arrugas en la rodilla,
le faltan besos con sudor en la madrugada,
se le va la grasa hasta la costilla
y piensa en tanto, que nunca piensa en nada.
Tuvo suerte de que el agua no escaseara,
le han caído dos lágrimas en la nariz,
pidió al despertar que alguien lo amara
para saber de qué se trata eso de ser feliz.