Señorcalle
Poeta recién llegado
Pradera sin eterna majestad,
Verano que se va y que se regresa
Tu canto, verderón sin ansiedad,
Pecado del chiquillo que confiesa.
El último debate de un cegado,
y paz en su deslumbre tan fortuito.
Tornado, por el céfiro menguado,
Que alzóme tan arriba al infinito.
De rosas con espinas del amor,
De aquello y de miríadas, tú fuente.
En ello, con reflejo tan prudente,
Me acepto, como autor de tu dolor.
Verano que se va y que se regresa
Tu canto, verderón sin ansiedad,
Pecado del chiquillo que confiesa.
El último debate de un cegado,
y paz en su deslumbre tan fortuito.
Tornado, por el céfiro menguado,
Que alzóme tan arriba al infinito.
De rosas con espinas del amor,
De aquello y de miríadas, tú fuente.
En ello, con reflejo tan prudente,
Me acepto, como autor de tu dolor.