Zulma Martínez
Mar azul...
Majestuoso avanza, irreverente...
Emociones entrelazadas en sinfonías
de ruidos y acompasados tropeles.
Oleadas de temblores que atraviesan
los puentes de Buenos Aires
en zarandeo inclemente.
Gimen los vagones, estridencias
de hierros, de metales y de rieles.
¡Tan - ton, tan - ton!
Ajetreos y... gente y más gente;
ríos humanos en sintonía paciente;
silentes los labios, sudorosas las frentes.
En cada alma una historia
que, en el fragor, se adormece;
jornada que culmina,
regocijos y reveses.
¡Tan - ton, tan - ton!
Remolinos de añoranzas
que evocan los vaivenes
de mi vida, de otro tiempo,
de trenes que no abordé
y recordar estremece.
Tan... ton... tan... ton...
Suavemente se desliza, se detiene.
Yo resurjo del letargo...
¡he llegado a mi estación!
Emociones entrelazadas en sinfonías
de ruidos y acompasados tropeles.
Oleadas de temblores que atraviesan
los puentes de Buenos Aires
en zarandeo inclemente.
Gimen los vagones, estridencias
de hierros, de metales y de rieles.
¡Tan - ton, tan - ton!
Ajetreos y... gente y más gente;
ríos humanos en sintonía paciente;
silentes los labios, sudorosas las frentes.
En cada alma una historia
que, en el fragor, se adormece;
jornada que culmina,
regocijos y reveses.
¡Tan - ton, tan - ton!
Remolinos de añoranzas
que evocan los vaivenes
de mi vida, de otro tiempo,
de trenes que no abordé
y recordar estremece.
Tan... ton... tan... ton...
Suavemente se desliza, se detiene.
Yo resurjo del letargo...
¡he llegado a mi estación!