Gracias por citarme en la presentación, amigo; la verdad es que sí que es cierto que echaba de menos la continuidad de esta serie que tan brillantemente habías abordado con anterioridad en varios trabajos, pero bueno, sé también que a parte de otros posibles temas personales, tienes ahora en esta Casa una responsabilidad que pobablemente te quite tiempo.
En cualquier caso ha valido la pena la espera pues he leído aquí un soberbio Crepuscular, Luis Enrique; así lo llamo yo pues ese es el nombre que tú , y primero que tu Francisco Lazo Martí, su promotor-inventor, le dio a esta estructura, aunque a alguien diría de ella que en realidad son tercetos encadenados.
Antes de entrar a leer tu poema me interesé por saber del cuadro que nos presentas, pues he de reconocer que no lo conocía y me fui a leer sobre él a un comentarista de El Prado; extraigo un par de frases de su interesante artículo :
"Pieter Brueghel dio la espalda a la confianza del hombre en el universo heroico y optimista que le tocó vivir, para recordarnos sus miserias."
o esta otra :
"El arte va más allá de aquel principio clásico comprometido con embellecer la naturaleza. De hecho es una batalla de vivos y muertos donde triunfan éstos en todos los frentes."
Luego me he puesto a mirarlo con detenimiento en una ampliación y es realmente sobrecogedor..
Por útimo he venido a leer tu crepuscular y me ha maravillado tu capacidad de síntesis poética para expresar tan minuciosa y estremecedora obra de arte. Has hecho un poema verderamente bueno en mi opinión, amigo. Repito que ha valido la pena esperar esta nueva entrega para leer algo como esto. Por cierto, gracias por descubrirme ese vocablo : vulto, como sinónimo de faz o rostro (y yo pensando que era una falta de ortografía).
Te felicito y te doy estrellas con un afectuoso saludo.