Nommo
Poeta veterano en el portal
Caminé por donde ningún ser carnal camina,
y descubrí una fuente primigenia inexplorada.
De ella brotaban la diversidad y Misericordia.
Me di cuenta de que no hay nexo de unión, entre unas ramificaciones, y otras.
Era un árbol muy hermoso, cuya altura podía marearme.
No obstante, trepé por su tronco, palpando sus senos,
y concebí mi estrategia extenuante.
Dominaría a aquel vástago del firmamento,
y le haría encorvarse, para someterle y deleitarme en su fracaso.
A medida que ascendía, comprobé que disponía de meridianos y paralelos, como el mapa del mundo.
Me daba vueltas la cabeza, y me recorría la piel, un sudor frío.
Recordé una escena de Charles Darwin, en las Islas Galápagos.
¡ Evolución es disfrute ! Vamos bien surtidos de euforia.
A veces, me resbalaba; y caía, por suerte, en algún nido de aves rapaces.
Aves que me domesticaban, aún más. ¡ Me instruían ! Adormeciendo mi furia,
y aplacando mis ganas de pleitos y broncas.
Al coronar la frondosa copa de ese majestuoso invento,
me sentía único en mi especie, pero también, desprotegido.
Ya, no contaba con escudos. Ni espada, ni yelmo, ni armadura.
El Amor me había trastornado; pensé, para mis adentros. ¿ Estoy asistiendo a mi sepultura ?
¡ No puedo defenderme !
Protesté, pero atisbé una fruta, de color blanco-azulado.
Era como una nube del cielo.
Nos hicimos muy amigos...
Creo, creé, creaba, crearé, crearía...
Creo, creé, creaba, crearé, crearía...
Eso susurraba, acariciándome un oído. Bajé deslizándome por un tobogán, hecho de plástico.
y descubrí una fuente primigenia inexplorada.
De ella brotaban la diversidad y Misericordia.
Me di cuenta de que no hay nexo de unión, entre unas ramificaciones, y otras.
Era un árbol muy hermoso, cuya altura podía marearme.
No obstante, trepé por su tronco, palpando sus senos,
y concebí mi estrategia extenuante.
Dominaría a aquel vástago del firmamento,
y le haría encorvarse, para someterle y deleitarme en su fracaso.
A medida que ascendía, comprobé que disponía de meridianos y paralelos, como el mapa del mundo.
Me daba vueltas la cabeza, y me recorría la piel, un sudor frío.
Recordé una escena de Charles Darwin, en las Islas Galápagos.
¡ Evolución es disfrute ! Vamos bien surtidos de euforia.
A veces, me resbalaba; y caía, por suerte, en algún nido de aves rapaces.
Aves que me domesticaban, aún más. ¡ Me instruían ! Adormeciendo mi furia,
y aplacando mis ganas de pleitos y broncas.
Al coronar la frondosa copa de ese majestuoso invento,
me sentía único en mi especie, pero también, desprotegido.
Ya, no contaba con escudos. Ni espada, ni yelmo, ni armadura.
El Amor me había trastornado; pensé, para mis adentros. ¿ Estoy asistiendo a mi sepultura ?
¡ No puedo defenderme !
Protesté, pero atisbé una fruta, de color blanco-azulado.
Era como una nube del cielo.
Nos hicimos muy amigos...
Creo, creé, creaba, crearé, crearía...
Creo, creé, creaba, crearé, crearía...
Eso susurraba, acariciándome un oído. Bajé deslizándome por un tobogán, hecho de plástico.
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