Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Refulgente en la fiesta se lucía
con ánimo de ser única y bella
hasta surgir veloz como centella
aquel príncipe azul de fantasía.
Ni aquel atardecer que se fundía
dejando tras de sí tamaña huella
podría rescatar a su doncella.
Y en el cielo… de rojo se teñía.
Lamentos fueron todos al instante
sin querer entender por qué pasaba
ni como fue capaz el comediante
de amansar a la fiera y la atrapaba.
En un chascar de dedos trepidante
esta vez, su candor la abandonaba.
con ánimo de ser única y bella
hasta surgir veloz como centella
aquel príncipe azul de fantasía.
Ni aquel atardecer que se fundía
dejando tras de sí tamaña huella
podría rescatar a su doncella.
Y en el cielo… de rojo se teñía.
Lamentos fueron todos al instante
sin querer entender por qué pasaba
ni como fue capaz el comediante
de amansar a la fiera y la atrapaba.
En un chascar de dedos trepidante
esta vez, su candor la abandonaba.