humanoide
Poeta fiel al portal
El último bastión.
De nuevo sus sombras siniestras
en las turbias aguas de mi cotidianeidad,
acechando cual hienas hambrientas
en el silencioso afluente de mi soledad.
Pequeñas voraces infelices
Con sus afilados dientes,
saltando de aquí para allá cual dementes
¡Han dejado en mi alma profundas cicatrices!
¿Qué es lo que buscan ahora criaturas malditas?
Ya han devorado mis recuerdos,
el néctar de mis dulces pensamientos,
han hundido una a una sus quijadas en mi piel
Dejando sus blasfemias escritas
cual si fuera una simple piltrafa de papel,
han alojado en mi cuerpo a sus engendros,
a demonios que me consumen por dentro,
intentando llegar ahí A mi corazón,
al último bastión,
en donde guardo infranqueable la ilusión
de encontrar a nuestro infierno una solución.
Y es que No quiero perderte.
De nuevo sus sombras siniestras
en las turbias aguas de mi cotidianeidad,
acechando cual hienas hambrientas
en el silencioso afluente de mi soledad.
Pequeñas voraces infelices
Con sus afilados dientes,
saltando de aquí para allá cual dementes
¡Han dejado en mi alma profundas cicatrices!
¿Qué es lo que buscan ahora criaturas malditas?
Ya han devorado mis recuerdos,
el néctar de mis dulces pensamientos,
han hundido una a una sus quijadas en mi piel
Dejando sus blasfemias escritas
cual si fuera una simple piltrafa de papel,
han alojado en mi cuerpo a sus engendros,
a demonios que me consumen por dentro,
intentando llegar ahí A mi corazón,
al último bastión,
en donde guardo infranqueable la ilusión
de encontrar a nuestro infierno una solución.
Y es que No quiero perderte.