Ros3l Nocturn@
Poeta recién llegado
Sueños que transgeden la insolencia
aberrante de mi obnubilada conciencia,
nublando mi mente, y oscureciendo mi débil
pero aguerrido corazón, tras la luz de mi último candelabro
esa luz que alumbra cuando en la noche
solitaria no diviso más que la oscuridad
plena de tu aviesa y torturada alma.
Silbando en medio de la noche, el silencio
se une de novio con la soledad, mientras
me invitan a seguir observando;
sonámbula no despierto de mi asombro
desconcertada, aun lánguida, algo inmutada
no pudiendo todavía escapar de su esencia.
En esta moribunda noche, fallar se hace inútil,
la omnisciencia se deteriora dentro de mi ser,
se siente la aguda pequeñez de sonrisas y muecas
deslizarse por mis pálidas mejillas,
el ultimo fuego de este candelabro, continua...
las melodías encarecen recuerdos antiguos
en esos momentos de búsqueda de la frescura
en palabras dulces, donde se extraña sonreír, sentir
llorar por quietud, mi lápida no contempla
las horas para mi refugio, se hacen eternas
sin mi sombra nocturna, sin el alba de mí anochecer;
sabiendo que la luz de mi último candelabro
es encendida por El ser que en las noches oscuras me acompaña,
recordará mi sangre y mis agitadas aguas saladas,
se recordará de todo, tal como no olvida la agonía de mis victimas,
este es el precio, esta es la lección,
la oscuridad sin luz, se hace taciturna, tormentosa
como noche sin luna, no se aprecia, no se distingue, no se siente,
ahora detengo al viento de su soplido
no extinga la luz de mi último candelabro.
aberrante de mi obnubilada conciencia,
nublando mi mente, y oscureciendo mi débil
pero aguerrido corazón, tras la luz de mi último candelabro
esa luz que alumbra cuando en la noche
solitaria no diviso más que la oscuridad
plena de tu aviesa y torturada alma.
Silbando en medio de la noche, el silencio
se une de novio con la soledad, mientras
me invitan a seguir observando;
sonámbula no despierto de mi asombro
desconcertada, aun lánguida, algo inmutada
no pudiendo todavía escapar de su esencia.
En esta moribunda noche, fallar se hace inútil,
la omnisciencia se deteriora dentro de mi ser,
se siente la aguda pequeñez de sonrisas y muecas
deslizarse por mis pálidas mejillas,
el ultimo fuego de este candelabro, continua...
las melodías encarecen recuerdos antiguos
en esos momentos de búsqueda de la frescura
en palabras dulces, donde se extraña sonreír, sentir
llorar por quietud, mi lápida no contempla
las horas para mi refugio, se hacen eternas
sin mi sombra nocturna, sin el alba de mí anochecer;
sabiendo que la luz de mi último candelabro
es encendida por El ser que en las noches oscuras me acompaña,
recordará mi sangre y mis agitadas aguas saladas,
se recordará de todo, tal como no olvida la agonía de mis victimas,
este es el precio, esta es la lección,
la oscuridad sin luz, se hace taciturna, tormentosa
como noche sin luna, no se aprecia, no se distingue, no se siente,
ahora detengo al viento de su soplido
no extinga la luz de mi último candelabro.
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