Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Enséñame a encontrar,
lo que tú ya encontraste en mí,
enséñame a asumir que no puedo encontrarte,
sí compartir contigo, a ciegas, buenos ratos,
sabiendo que mi mano ya está dentro del fuego.
Disfruta lo que quieras,
dijo...
Han pasado dos años o ninguno,
aún tengo esta herida que me recorre el pecho,
como el tiempo, a la par del tictac.
Esas frases bonitas que siempre nos dijimos,
hacen de parapeto para no conocer la realidad.
No elijo enamorarme.
Tú me elegiste a mí, casi sin hacer nada.
Una simple señal cambió mi realidad.
No he movido ni un dedo pero puedo olvidarte.
Me quedo con lo bueno,
aunque nunca parece suficiente.
Ni siquiera eso es útil.
Pongo sobre la mesa, a todo o nada...
Cualquier tipo de apuesta,
excepto el corazón, que lo tengo en un puño,
no amo para existir, quizá sea al revés,
por eso siempre pierdo.
¿Me enseñas algo nuevo?