René Días Lozano
Poeta recién llegado
Con ahínco, arranque del pecho mi corazón
que aún vivo, palpitante se niega a morir,
es el fin le susurré, pues no existe razón
mi amada se ha ido y ya no quiero vivir.
Destellante su figura se posa ante mi
¿Acaso es usted?, ¿Es usted mi amor?
Pálida y trémula me dijo que sí,
lléveme grité, ya no soporto el dolor.
No pertenezco aquí, lo dijo como un canto
con voz armoniosa, como una melodía,
lléveme le rogué con sollozo y llanto
tome de mi mano como antes solía.
El dolor se fue, ya nada sentía
entonces recordé al afamado Dante
en aquel lugar sin luz del día
del que preso estoy sin mi amante.
que aún vivo, palpitante se niega a morir,
es el fin le susurré, pues no existe razón
mi amada se ha ido y ya no quiero vivir.
Destellante su figura se posa ante mi
¿Acaso es usted?, ¿Es usted mi amor?
Pálida y trémula me dijo que sí,
lléveme grité, ya no soporto el dolor.
No pertenezco aquí, lo dijo como un canto
con voz armoniosa, como una melodía,
lléveme le rogué con sollozo y llanto
tome de mi mano como antes solía.
El dolor se fue, ya nada sentía
entonces recordé al afamado Dante
en aquel lugar sin luz del día
del que preso estoy sin mi amante.
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